Hermanos crean 250 empresas a partir de tecnología alemana

Foto: Shutterstock

Existen muchos modelos de negocio, desde crear una propia empresa, invertir en una existente o adquirir una franquicia, pero Carlos y Estela Aguilar no se conformaron con crear su propio negocio, se centraron en desarrollar empresarios y crecer con ellos.

Los hermanos son los únicos distribuidores de las consolas alemanas Miha Bodytec en México, y las comercializan a gimnasios, centros de rehabilitación, médicos, fisioterapeutas, nutriólogos entre otros, para crear microestudios de electroestimulación.

“Buscamos que las personas se conviertan en empresarios y de esta forma combatir las estadísticas que dicen que en un periodo de cinco años cierran los negocios”, menciona en entrevista Carlos Aguilar.

El equipo Miha Bodytec brinda electroestimulación muscular, que sirve para mejorar la circulación, la digestión o como terapia muscular para ayudar en la recuperación de lesiones. Puede utilizarse por deportistas, fisioterapeutas, médicos o entrenadores personales, quienes al implementar la tecnología en sus profesiones se vuelven 20 veces más rentables.

Actualmente, los hermanos han creado 250 empresas y más de 2,500 empleos en México. No sólo comercializan el equipo, también capacitan a los clientes, brindan asesoría y les ayudan a desarrollar un modelo de negocio específico para cada cliente.

“Después de la venta pasamos a la capacitación y estructura del negocio, donde se plantean tres cosas antes de iniciar la comercialización de producto: tener un ejercicio de retorno de inversión, adecuación del local y asesoramiento del manual operativo”, especifica Carlos Aguilar.

Por ejemplo, un entrenador personal puede incrementar el número de sus clientes si a cada uno le dedica menos tiempo pero qué este sea de mayor calidad y más eficiente. Esto es posible porque el equipo es transportable, pesa sólo cinco kilos y el entrenamiento que se realiza sólo requiere 20 minutos.

Pero no sólo es para deportistas, las personas de la tercera edad o aquellos que desean tener una buena salud pero no cuentan con el tiempo suficiente para asistir a un gimnasio pueden utilizar el equipo.

“Miha estimula las fibras musculares más profundas que no son susceptibles de movimiento pero sí de impulso. En un entrenamiento de 20 minutos se hace el trabajo de cuatro horas de entrenamiento con pesas. Además, de ese tiempo, 10 minutos son de descanso y en el resto se realizan 150 repeticiones en todo el cuerpo, cosa que no se hace en un gimnasio porque sólo se ejercita un músculo a la vez, ya sea pierna o brazo”, detalla Carlos Aguilar.


El modelo de negocio.

La idea de Miha Bodytec no es crear franquicias ni cobrar comisiones, sino vender el equipo y hacer que más personas se conviertan en empresarios, por ello a cada cliente le ayudan a crear su propio modelo de negocios, que puede variar desde la adaptación del equipo en un gimnasio, microestudios de electroestimulación, que son pequeños espacios adecuados sólo para la tecnología, hasta el uso de la herramienta como apoyo a su profesión.

“El modelo más popular es con dos máquinas, pero puede empezarse con una, todo depende de cuáles sean tus metas del negocio. Existen clientes que tienen más de cuatro sucursales o microestudios”, detalla Estela Aguilar.

Agrega que prácticamente todas las ventas que han tenido a lo largo de estos cuatro años han sido de contado y que son relevantemente económicas, comparadas con tecnología similar. Aunque la empresaria no especifica un costo exacto, dice que su precio, con equipamiento integrado, como uniformes y chalecos, es similar al de comprar un vehículo tipo Jetta (350,000 pesos aproximadamente).

La mayoría de las máquinas se encuentran en Querétaro, debido a que es la entidad donde se ubica la empresa. El retorno de inversión depende de cada negocio y el costo de venta que maneje.

“Hay clientes que en tres meses recuperan la inversión, pero hay quienes lo hacen en menos, tal es el caso de una chica que abrió un microestudio en Querétaro y en un mes facturó 220,000 pesos con sólo una máquina”, relata Estela Aguilar.

Los inicios

Durante más de ocho años, Estela Aguilar trabajó en un centro de alto rendimiento en España y ahí se percató de que la diferencia en la recuperación de una lesión entre un profesionista y otra persona estaba en el equipo tecnológico. “Dos personas con la misma lesión no llegaban al mismo resultado, los profesionistas con una rehabilitación basada en tecnología podía volver, en 15 días, a jugar en una cancha de primera división”.

Después de muchos años y de conocer la tecnología en una feria en España, los hermanos decidieron traer la tecnología a México, y aunque convencer a los alemanes no fue fácil, su ímpetu los llevó a ser los únicos proveedores en México.

elizabeth.meza@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez /El Economista

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