Helado Obscuro crece en la nevera

Romy Gutman, fundadora de Helado Obscuro y Alberto Elias, director de Zenzero en México. Foto: Especial

Dicen que las ideas surgen en cualquier momento y justo eso fue lo que le pasó a Romy Gutman hace nueve años, quien al salir de una fiesta combinó mezcal con nieve de melón y descubrió un producto que no existía en el mercado.

La idea rondó por la mente de Romy un tiempo y fue hasta una reunión, donde le contaron un chiste, que decidió ponerle nombre a su proyecto. “Me contaron el chiste: ‘¿qué guarda Darth Vader en la nevera? Helado obscuro’, así surgió el nombre y el concepto, donde los sabores tienen personajes que los identifican y son mezclas originales con alcohol, frutas o dulces, inspirados en cocteles, postres o personajes”.

Sin embargo, llegar a la receta ideal fue complicado porque al mezclar alcohol y helado se puede obtener una sustancia cristalina o separar los ingredientes.

La primera sucursal la abrió con sus socios y fundadores Federico Gutman y Gabriel Carmona en la calle de Orizaba, en la colonia Roma, en la Ciudad de México. “El concepto agradó y llamó mucho la atención de la gente. Ahora hemos perfeccionado las recetas, se ven muy diferentes a como se veían en un inicio”, y ya son 80 sabores los que tienen.

El Helado Obscuro cuenta con 10 sucursales, dos propias, en la colonia Juárez y Roma, en la Ciudad de México y el resto son franquicias, ubicadas en la Ciudad de México, Veracruz Querétaro.

El monto de inversión para adquirir una franquicia varía de acuerdo con el tamaño y concepto: heladería o heladería con bar y pizza. “El monto inicial, con la licencia de uso de marca son 200,0000 pesos y la sucursal se da con llave en mano, esto quiere decir que la damos lista para operar, con los congeladores llenos, las vitrinas con helado y personal capacitado”, dijo Romy en entrevista a El Economista.

Helado en Retail

Para entrar al sector retail, Helado Obscuro modificó la forma de operar, incluso cambiar las máquinas para obtener los resultados de producción deseados.

El debut en retail fue con un bote de helado de 1 litro, después de medio y le siguió la pinta, de 373 mililitros y se trabaja en un pack de cuatro paletas. “Siempre hay que estar aprendiendo y avanzando, no te puedes quedar en el producto como salió al principio, porque siempre se pueden hacer mejoras”.

La marca está presente en Ciudad de México, Estado de México, Querétaro y Cuernavaca, en City Market, Sumesa, Mega y Comercial Mexicana. “Estamos en negociaciones para entrar próximamente a grupo Walmart y queremos llegar a Soriana y Chedraui, también queremos seguir abriendo sucursales en territorio mexicano y llevar la marca de Helado Obscuro a Chile”.

La alianza

El crecimiento de Helado Obscuro demandaba mayor producción y una fábrica más grande que la que tenían en la colonia Juárez, por ello decidieron aliarse con Zenzero, empresa chilena que crea helados orgánicos .

Alberto Elias, director de Zenzero en México, dice que la relación entre ambas empresas es virtuosa porque se realizan sinergias de administración, producción y compra de materia prima, porque resulta más económico enviar una camioneta con productos de las dos compañías a una sucursal que hacerlo sólo para una.

La nueva planta se ubica en Naucalpan, en el Estado de México, y cuenta con la certificación de seguridad alimentaria ISO 22000 y tiene una capacidad de producción de 6 millones de litros.

Zenzero nació en Chile en el 2011 de la mano del emprendedor y deportista Alejandro Krauss, “con la idea de ser una marca de helados sana, baja en grasa, azúcar, vegana y orgánica, orientada a ser un complemento nutricional, un producto sano, pero rico al mismo tiempo”.

La marca llegó a México en el 2017 y éste año abrirá seis locales, que estarán en la Ciudad de México y zona metropolitana, también busca llegar a Cancún y Querétaro con productos como Riso Gelato; libre de gluten, lactosa, colesterol y endulzado con estevia o Zero Ultra que tiene 0% de gluten grasa y lactosa.

elizabeth.meza@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario