Greenglass: el emprendimiento que ha salvado más de 60,000 botellas de convertirse en basura

Foto: Cheers Glass

Reciclarlas al 100% permite alargar la vida útil del vidrio, combatir el problema de la basura doméstica, apoyar a recicladores y transformarlas en un moderno vaso.

A punto de reprobar un ramo universitario sobre emprendimiento, Oscar Muñoz apostó el año 2009 por cortar botellas y convertirlas en vasos, así formaría más tarde una empresa a la que bautizaría como Greenglass y con la que hoy pretende salvar cada día más botellas de vidrio de ir a la basura.

“Al entrar a la universidad un amigo me preguntó si podía cortar una botellas para hacer un regalo y así se me ocurrió Greenglass, pero no convencí a mis compañeros” comenta Óscar sobre sus primeros pasos. Sería después de cambiarse de universidad y en alianza junto a David, un trabajador de origen peruano que conoció en el taller de artesanías de su familia, que podría formar su empresa.

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Las botellas las obtenía de restaurantes, bares y pubs pequeños en donde no tenían otro destino que la basura. Revalorizando este material fue que el estudiante y su socio lograron sobreponerse a su falta de experiencia en el mundo de los negocios y emprender.

“Yo no era buen vendedor, estábamos solos y no teníamos dinero. No sabíamos nada sobre marketing, contabilidad o esas cosas y así partimos Greenglass junto con David. Necesitaba ganar dinero y dije: ́voy a apostar por esto ́. El primer período fue complejo de trabajo duro y vendiendo un producto feo, rayado y con mala terminación, sin caja y sin concepto”, recuerda.

El gran salto inicial lo dieron en 2013 cuando ganaron un fondo de 1.5 millones, entregado por Sercotec ­institución estatal que promueve el desarrollo de microempresas­ y compraron una máquina con la que podrían cortar más botellas. Lo que vendría después sería resultar ganadores de la convocatoria para emprendedores Jump Chile en 2013 y así, añadir otra máquina a su taller.

Su negocio iba creciendo y pronto sus despachos salieron de las fronteras del país hasta llegar a representar hoy el 30% del total sus ventas. Con sus exportaciones se concentraron en abastecer a empresas que comercializan únicamente productos de comercio justo ­los que cumplen con rigurosos estándares como laborales como medioambientales­ en siete países, entre ellos, Estados Unidos, Alemania, Suecia, Italia y Holanda. Ya no sólo con vasos sino no que con nuevos productos y con el fin de “demostrar que también se puede hacer algo más que vasos y que puedes prolongar la vida del material y crear lámparas collares, aros bandejas o ceniceros”, señalan desde la empresa.


Apoyo a pequeños recicladores

Con mayor producción y doblando año a año sus ventas, el modelo de Greenglass de comprar se enfoca actualmente en usar su negocio para promover el reciclaje.

Sobre su crecimiento, Óscar señala que esperan cerrar el 2015 facturando alrededor de US$ 100 mil y que desde su producción actual que fluctúa entre 2.500 y 3.000 vasos proyectan llegar a 10 mil. Una meta ambiciosa que pretende superar con creces el número de botellas que han salvado hasta hoy y que corresponden a un poco más de 60 mil unidades.

“Estamos presentes en grandes hoteles, a modo de alianza para dar a conocer nuestros productos y usar las botellas que ellos desechan, pero nuestra apuesta es maximizar las botellas que obtenemos, a través de un centro de reciclaje en Santiago en la Comuna de la Cisterna, ellos trabajan con 50 recicladores de base que son personas quienes reciclan con carritos o triciclos y son nuestros proveedores”.

La empresa compra las botellas que logran recolectar quienes trabajan en el centro a un precio entre $ 100 y $ 200, un valor 10 veces superior al que usualmente pagan.

“Nos enfocamos en el trabajo con los recicladores porque son ellos los nos ayudan con el problema que tenemos de basura doméstica. El vidrio se demora más de cuatro mil años en biodegradarse y puede reciclarse en un 100%, pero en Chile lo tiramos a la basura. Hoy se producen 2 millones de botellas al día y las tasas que existen de reciclaje no suplen ni siquiera el 15% de toda esa cantidad”, sostiene el emprendedor acerca del impacto ambiental que significa trabajar para prolongar la vida útil del vidrio. El negocio se desarrollar con una figura que definen como el proveedor perfecto, pues son los recicladores quienes recolectan las botellas, las lavan y se las entregan.


Muñoz cuenta que el conducto regular para reciclar las botellas es a través de Cristal Chile que es la empresa que lidera la comercialización y venta de envases de vidrio en el país, pero el precio que se pagaba por el vidrio comenzó a convertirse en un problema porque no resultaba conveniente y se optaba por reciclar otros materiales en desmedro del vidrio.

Ante esta realidad y a partir de una reunión con Cristal Chile, donde participó también la Asociación de Recicladores de Bases, plantearon este problema y se propusieron avanzar en un plan piloto donde intentan subir el precio que se paga por las botellas entre un 60% y un 80%. Así Cristal Chile recolecta más vidrio y se obtienen mejores precios de mercado.

Para fortalecer el trabajo de los recolectores es la empresa junto al Fondo de Solidaridad e Innovación Social (FOSIS) organizará capacitaciones para estos trabajadores y los apoyará para adquirir carros y realizar mejor su trabajo.

“Hoy ellos son prácticamente invisibles, quizás si vas a Suecia o Noruega no existen, pero en el mundo son miles” comenta el creador de Greenglass.

Para más información: http://www.greenglass.cl/

CRÉDITO: 
Catalina Jofré