La filantropía fomenta el emprendimiento

Foto: Shutterstock

Permite a los más jóvenes ver el apoyo no como una forma de caridad u obligación, sino como un modelo empresarial sostenible.

“El que ayuda a los demás se ayuda a sí mismo”, fueron las palabras con las que el escritor León Tolstói destacó la importancia de colaborar en la resolución de diferentes problemáticas y ser parte de un cambio, una ideología que millones de personas han adoptado y que incluso las empresas están incluyendo en su estrategia de negocios.

Cada vez se sabe más de las acciones que las empresas hacen para ayudar a su entorno por la responsabilidad social corporativa (RSC), pero esta forma de actuar también está tenido una gran importancia en empresas familiares, quienes mayoritariamente realizan acciones de filantropía.

La filantropía familiar son todas aquellas actividades que los miembros de la empresa hacen por su cuenta e invirtiendo los propios recursos para devolver algo de lo que han obtenido de la sociedad, mientras que la RSC busca que sus actividades tengan repercusiones positivas en el entorno en el que se desarrolla el negocio.

En entrevista con El Economista, Cristina Cruz, directora de IE Center for Families in Business, explica que en la empresa familiar la filantropía no es lo mismo que la RSC porque “ahí se destaca a la empresa y no a la familia que ayuda por querer hacerlo”.

Detalla que la filantropía se puede hacer a través de diferentes mecanismos: de la empresa que se convierte en RSC, family office con inversiones en fondos dedicados a empresas sociales, con fundaciones o donaciones, y también con su fideicomiso.

Las empresas que practican la filantropía, detalló, generan cambios dentro de su institución como mayor adherencia entre todos los miembros, transmiten los valores familiares, atraen generaciones más jóvenes, detonan el emprendimiento social y surgen nuevos líderes, lo que ofrece mayor valor a la compañía.

Indicó que cuando los dueños de las empresas familiares transmiten los valores a sus hijos y les enseñan a ver los problemas que tiene la sociedad y que pueden resolverse a través de la organización, entonces ellos no verán el apoyo como una forma de caridad u obligación, sino como un modelo empresarial sostenible.

Asimismo, esto se potenciará con la etapa 4.0 de la filantropía, donde el enfoque está en comunidades locales pero con mayor impacto global. Además, de que se utilizan las redes sociales y el crowdfunding.

“Las familias empresarias que quieren sobrevivir deben ser capaces de fomentar la mentalidad emprendedora entre sus jóvenes. Si esa mentalidad está basada en valores, el emprendimiento va a ser más sostenible y acorde con las demandas de la sociedad. Cuando los hijos diseñan modelos de empresas sostenibles y no caridad, estaremos ayudando a mejorar el mundo, generar riqueza social y económica, así como preservar el legado”, dijo Cruz.

Lo importante es que las empresas comiencen a fomentar el emprendimiento en los jóvenes, como la generación Millennial, ya que son los encargados de continuar con el legado de la empresa y que ya tienen la cultura de invertir en causas sociales como una forma de vivir porque es lo correcto, no por obligación.


Filantropía estratégica

La especialista señala que lo más importante es que la filantropía dentro de la empresa familiar debe ser estratégica, es decir, donar para generar impacto social y a la par, ayudar a lograr las metas de la empresa.

En este sentido, dice que antes de pensar en invertir en una causa o crear una fundación, hay que preguntarse: ¿qué se quiere lograr con ello?, ¿por qué se hace? y ¿cuáles son los objetivos a conseguir en filantropía, mantener el legado, tener buena imagen, atraer más talento, contribuir a la sociedad o sólo apoyar las pasiones e intereses de los miembros de la empresa?

Si se busca preservar el legado familiar, lo mejor es crear una fundación; para mejor reputación está la RSC con donaciones, pero si se quiere inspirar a nuevas generaciones, puede ser un programa de emprendimiento para que jóvenes creen empresas con impacto social.

El impacto en México

La filantropía familiar va a la alza en el mundo y México no es la excepción, pero aún es necesario hacer filantropía estratégica, donde no sólo se trate de dar, sino de medir el impacto.

“Se está progresando mucho en ese sentido, pero aún es filantropía más tradicional, cuando debe ser más profesionalizada. En algunos años el impacto social e innovación remplazarán la filantropía tradicional”, dice Cristina Cruz.

Para lograr esto, añade, es necesaria la formación de especialistas que ayuden a medir fondos, tener un adecuado gobierno corporativo donde las familias tomen decisiones acertadas, se genere un consejo administrativo, no familiar y se incluya la estrategia filantrópica de igual forma que se hace con el plan de negocios y riqueza. Asimismo, la familia es quien debe supervisar, controlar y hacer seguimiento de todas las donaciones.

De igual manera, es importante que las fundaciones tengan un modelo autosostenible y atraigan capital por sí solas, sin depender únicamente de la empresa para salir adelante o de lo contrario no se tendrán buenos resultados.

No debe ser cuestión fiscal

La especialista resalta que uno de los aspectos más importantes al pensar en filantropía es no hacerlo únicamente por cuestiones fiscales, porque no tendrá el mismo impacto.

“La parte fiscal es importante, pero si uno crea una fundación solamente para ahorrar impuestos, al final se tendrá poco impacto y terminará siendo más costosa”, enfatiza.

Cuando se hace con este objetivo, al final no termina haciendo algo importante y tendrá mala reputación y “si la imagen es mala, se sabrá que no se hace filantropía por el motivo correcto y eso repercutirá en la empresa y sobre todo en la familia”.

En una empresa familiar, hay que tener en cuenta que la percepción de ésta afectará gravemente a los miembros de la familia. La fundación debe hacer realmente cosas positivas y hacerle saber a la gente que está actuando correctamente.

[email protected]

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario