El emprendimiento social transforma el mundo

Daniel Acosta, emprendedor considerado uno de los 500 jóvenes más influyentes de México. foto ee: adriana hernández

Al pensar en su localidad, ¿qué carencias encuentra?, si se va un poco más lejos, por ejemplo, otro estado, ¿qué observa? seguramente el panorama no es alentador, pero la buena noticia es que todo puede cambiar con el emprendimiento social, sólo hay que prestar atención y buscar el valor para aportar.

Una situación similar le ocurrió a Daniel Acosta Fregoso, emprendedor considerado uno de los 500 jóvenes más influyentes de México y que comenzó en el emprendimiento después de enterarse de que de los más de 120 millones de mexicanos, 55 millones viven en estado de pobreza. Ahí vio una gran área de oportunidad.

El emprendimiento social es una gran forma de transformar al país, porque el emprender es dar algo valioso al mundo”, declaró durante la Semana Nacional del Emprendedor 2018.

Para el joven que creó seis empresas antes de los 22 años de edad, emprender es la forma más bonita de contribuir al mundo. En el caso del emprendimiento social, hay que salirse del concepto tradicional de emprender y prestar atención en las situaciones que se deben cambiar, definir el valor que se puede aportar y sobre todo tener enfoque, visión y tomar acciones masivas.

“Es tan bonito emprender y salir del concepto que esto significa (que sólo se trata de generar dinero)”, expresó.

Por ello, la primer pregunta que se debe responder es “¿cuántas necesidades sociales hay afuera?, ¿qué se puede resolver a través de la comercialización de un producto o servicio?”. Al final, contribuir no está peleado con el dinero porque este emprendimiento es altamente sostenible y redituable, por lo que incluso empresas millonarias invierten en proyectos de este tipo. La clave es saber ejecutarlo.

Lo primero a tomar en cuenta es que no se trata de sólo dar, sino que el objetivo debe ser ayudar a otros transformándolos en personas productivas.

En este sentido, Daniel Acosta indicó que el emprendimiento social puede ayudar a romper los asistencialismos, programas que ocupan una cuarta parte del presupuesto. Si se empodera a la gente y se hace productiva, las ganancias para todos serán mayores que sólo recibir un apoyo.

“Hagamos que la gente sea productiva, vendamos lo hermoso que es ser productivo. Desde niños pueden serlo haciendo sus deberes. Todas las personas lo son”, mencionó.

Esto, añadió, también permitirá que las personas reaprendan y estén listas para los cambios del futuro, como las nuevas tecnologías. Si se emprende y se desarrolla la productividad y potencial, el presente será mejor.

Añadió que lo más importante en este y todos los tipos de emprendimiento es identificar el talento que se tenga para aportar el valor deseado y aplicar los tres conceptos base: accionar, ejecutar y vender.

Asimismo, hay que quitarse el miedo y la pena, porque ésos son los enemigos del crecimiento.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta