Emprender por una pasión, el mejor negocio

Foto: Cortesía

Rodrigo Mena es médico veterinario y zootecnista, y por años ha sido profesor; sin embargo, desde hace algunos años sólo tenía la planta de medio tiempo (40 horas por semana), dejándole gran parte del día libre y con pocos ingresos económicos. Ahí fue cuando decidió emprender, uniendo una de sus mayores pasiones, el cuidado de perros, sin dejar de lado su empleo.

Hace siete años, Rodrigo hizo una de las decisiones más satisfactorias en su vida: comenzar un “hotel” para perros, no dando solamente un hospedaje, sino calidad de estancia, juegos, y cariño a cada huésped para que sea feliz mientras no está con su familia. En diciembre de este año, celebra su octavo aniversario.

“Analizamos cuánto requerían las perreras de espacio y nosotros tenemos 50% mayor tamaño para que el perro tenga una zona de descanso, donde pueda estirarse o si necesita orinar sin mayor problema. Lo más bonito es que durante el día, los perros están libres, jugando con otros compañeros sin ningún riesgo”, dice en entrevista para El Economista.

Detalla que cuando Casa San Miguel abrió hace siete años en San Miguel del Ajusco, delegación Tlalpan en la Ciudad de México, comenzó a tener clientes incluso antes por un amigo que requería dejar a su perro en buenas manos mientras viajaba a Francia. Desde ahí, la demanda no cesa en todo el año, por lo que incluso tiene lista de espera, sobre todo en época vacacional.

En promedio, registra un crecimiento anual de 16%, especialmente en los últimos tres años y en total, ha hospedado a más de 1,600 perritos, que llegan por recomendaciones. También ha alojado otras mascotas como pericos, aunque en mucha menor medida.

La propuesta

Rodrigo indica que, además de que los huéspedes tienen su propia “habitación” y no jaulas, el plan siguiente es agregar otros servicios como musicoterapia y aromaterapia, que les ayuda a relajarse y estar más cómodos, para así “ir más allá de una simple estancia”.

El médico veterinario narra que comenzó su negocio con dinero que tenía ahorrado, dedicando 12 horas por día aproximadamente, pero con el paso del tiempo ha sumado más miembros. Ahora son tres, incluyendo al veterinario de base, que vela por cualquier malestar de los caninos que se hospedan en las 21 perreras disponibles.

En cuestión de precios, la noche está en 220 pesos, 4% más que el año pasado por la inflación, aunque también maneja promociones si la estadía es larga. El servicio de guardería por día no es algo que contempla a pesar de que los clientes lo han solicitado por el tiempo de traslado hacia el centro, que genera cansancio y hasta golpes de calor por las altas temperaturas.


Las satisfacciones

Rodrigo revela que Casa San Miguel le ha dado múltiples alegrías, no sólo en términos económicos, sino que incluso le sirve como terapia.

“Disfrutas mucho estar con perros, ahí es cuando el trabajo no es trabajo, es como una perroterapia diaria y más con los que son cariñosos. Hay muchos que, cuando llego, se emocionan tanto que los dueños se impresionan, o que solitos se meten a las transportadoras. Esto habla de cómo los cuidamos y apapachamos”.

Asimismo, le hace feliz cuando ve a los perros que se emocionan al llegar a su hospedaje y que también se van alegres, algo que los dueños le agradecen mucho, pues no habían visto que sus fieles amigos estuvieran tan a gusto en una pensión.

Para lograr esto, Rodrigo considera que la clave está en el trato amoroso que le dan a cada perrito, el poder jugar con ellos durante el día y sacarlos a que se ejerciten, alimentarlos correctamente y compartir fotografías de su estadía con sus dueños sepan cómo la está pasando.

De igual manera, tiene un adecuado mecanismo de seguridad tanto para las perreras, que están hechas con materiales térmicos, como en el cuidado de datos de los huéspedes y sus dueños, lo que evita robos o abandono. Incluso para que los dueños vean las fotografías de sus fieles compañeros, deben tener el permiso en la página oficial. Para el público en general, no hay información disponible.

“Es importante que si van a dejar a su mascota en una pensión, se fijen si cuenta con médico certificado y responsable, vean que las instalaciones sean las adecuadas, si el personal está capacitado y que se tenga un buen ambiente para no tener peleas entre los perros. Nosotros cumplimos con todo eso porque el objetivo es tener perros sanos y felices”, concluye.


[email protected]

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario