Emprendedores piden flexibilidad en uso de fondos

Jorge Ríos, Diego García, Octavio Zambrano y Agustín Magañan. Foto: Cortesía INCmty

Monterrey/Ciudad de México. Para Jorge Ríos, Diego García, Octavio Zambrano y Agustín Mañaga, el ecosistema emprendedor en México aún se está consolidando, hay muy poca gente inmersa en él, por lo que se hace más complicado que los inversionistas apuesten por ideas tecnológicas.

Los jóvenes, con experiencia en emprendimiento en Silicon Valley, refieren que en el país hace falta de todo para impulsar el sector: capital semilla, emprendedores, startups, inversionistas. Los cuatro coinciden en que el trabajo del gobierno, con la creación del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), no ha sido el esperado, ya que “más que ayudar, terminan poniendo trabas”.

“Lo que necesitamos es que nos dejen hacer cosas, que no estorben. Estados Unidos, por ejemplo, se formó de emprendedores, no del gobierno”, aseveran, quienes además recomiendan que “cuando se otorgue dinero de un fondo público a las startups, que las dejen usarlo como quieran y necesiten, la idea que se tiene ahora de no utilizarlo en sueldo es absurdo, ya que esto es lo que consume 75% de nuestros gastos. Además, los niveles de corrupción son terribles, esto realmente está impidiendo el crecimiento del ecosistema… hay ratones que te piden un porcentaje para agilizar todo”, mencionan.

La situación es aún más compleja, ya que en la cultura mexicana los inversionistas están más preocupados por el retorno de inversión -invierten con números-, a comparación de Estados Unidos donde tienen claro que las estrategias son a largo plazo, están conscientes de que las ganancias se dan entre cinco y 10 años.

Octavio Zambrano, cofundador de Skydrop, empresa de mensajería y logística exprés habla de dos tipos de inversionistas, “los dinosaurios que heredaron su fortuna y no tienen la intención de apostar por nuevas tecnologías y la gente buena que no creció con computadoras y, debido a lo que les costó llegar hasta donde están, se les complica creer en las startups”.

Por su parte, Agustín Magaña, cofundador de Kuona, compañía que ofrece inteligencia competitiva en tiempo real a marcas de productos de consumo y retailers, expone que la falta de casos de éxito impide que la industria de las startups sea reconocida: “los inversionistas no conocen el tema, hay que llegar a explicarles cómo funciona, no hay historias exitosas en México que avalen que la tecnología realmente es un buen negocio (…) la gente duda de ti y empieza a preguntarte acerca de cuándo serás rentables, como si esto fuera un negocio normal, cuando la startup está aprendiendo a ser un modelo de negocios, estamos en la etapa de verificar si funciona o no”.

¿Y qué si no hay innovación?

Cada inversionista tiene su tesis y la manera de destinar sus recursos, la clave está en encontrar a aquellos que les guste apostar por la tecnología, que entiendan que pueden generar mayores ingresos a los que normalmente obtendrían en una inversión “normal” (bienes raíces, por ejemplo).

Sin embargo, algo que siempre preocupa a este tipo de individuos es el tema de la rentabilidad, sea o no largo plazo, la incertidumbre de perder dinero está presente. Es aquí donde las startups generadoras de productos innovadores tienen mayor popularidad en el mercado.

Aunque la innovación, según Jorge Ríos, cofundador de Bidgefy, aplicación móvil que permite la comunicación sin Internet, va más allá del concepto que tenemos ahora, donde “entendemos que es una idea nueva, que es una cuestión de inventar una tecnología o producto, cuando simplemente es aprovechar el mercado y entrar con algo que a nadie antes se le haya ocurrido; el solucionar problemas de manera adecuada también es innovar”.

Este concepto no te agrega ni te quita más puntos en lo que estás haciendo. “Nadie innova porque así lo desea, cuando haces un producto te concentras en una solución, nadie se levanta y dice hoy voy a innovar, voy a cambiar el mundo, te das cuenta que lo haces a la mitad del camino, cuando alguien más te lo dice”, agrega Diego García, cofundador de Bridgefy.

Los emprendedores finalizan diciendo que la innovación de la empresa se lleva en la sangre, en las venas y no en el nombre, “el hecho de tener un departamento de innovación en la compañía no quiere decir que innoves, al contrario, esa empresa no sabe lo que es”.

zyanya.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario

Eso solo es una parte...

Imagen de Limbergh Villabeytia

Hay mucha razón en este artículo; el emprendimiento son más que números; en lo particular, soy emprendedor en el tema socio/ambiental y es muy complicado obtener los apoyos por parte del gobierno, y no se diga por medio de inversionistas; ellos quieren invertir 100 mil en tu proyecto, pero siempre y cuando lo puedan recuperar en meses con su tanto % de ganancia y un porcentaje de tu negocio; y no digo que no saldría; solo que una empresa tiene que nacer, crecer y madurar para no obtener 100 mil; sino 10 millones; pero en poco tiempo no se puede. En mi caso, hubo una persona con la cual me entreviste y me pregunto si es dinero lo que necesito para iniciar, a lo que le respondí que sí; y me salió conque los emprendedores solo en eso pensamos... me asombró la verdad, pero tuve que responderle, Sr. si pudiera pagar maquinarias, servicios y salarios con sonrisas; desde luego que no solicitaría dinero, así que mejor le sonreí, le di las gracias por su tiempo y me retiré. Ellos creen que los emprendedores solo pensamos en el dinero; y no es así del todo; pero es una parte importante porque con ello se paga. Con respecto al gobierno, se dice que apoyan al emprendimiento y te animan a emprender; pero muchas ideas buenas se han ido al traste porque los recursos pasan mayormente a empresas ya establecidas en vez de a empresas con una viabilidad ya certificada; si vas a emprender te dan 20; pero si ya está establecida la empresa le dan 150, es un poco disparejo el juego.

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