“Eliminar fideicomiso para mipymes y emprendedores retrasará el crecimiento del país”

El acceso a financiamiento bancario aun es difícil. Foto: Shutterstock

Se dejarán de crear nuevas empresas y se tendrá un impacto directo en la creación de empleos

El pasado 21 de octubre, el Senado de la República aprobó en lo general y particular la extinción de 109 fondos y fideicomisos públicos entre el que se encuentra el fideicomiso para promover el acceso al financiamiento de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y emprendedores, pero ¿cuáles son las implicaciones de esto?

“El país necesita, más que nunca, flujo de efectivo y el que se dejen de dar estos fideicomisos sí va a afectar, sobre todo en el crecimiento de las empresas, aunque lo que me preocupa más no solo es el crecimiento, sino las empresas que van a desaparecer”, explicó en entrevista con El Economista, Isaac Lucatero Castañeda, director regional del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tecnológico de Monterrey, Ciudad de México.

El especialista indicó que el Fondo Pyme fue creado para apoyar a las empresas a arrancar, lo que de momento se va a detener. Además, su desaparición tendrá un impacto directamente en el empleo.

“No creceremos a la cifra que se esperaba, lo que implica repercusiones económicas y sociales y una crisis fuerte porque el monto que recibían las empresas apoyados de los fideicomisos, no se va a dar”.

De acuerdo al Censo Económico 2019 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en los últimos cinco años, el valor agregado de las pymes tuvo un ritmo de crecimiento promedio de 10%, y generan 90% de los empleos.

Asimismo, 18.3% de las pymes se enfrentan a los altos costos de materias primas o insumos, por lo que muchas veces, su opción es solicitar apoyos como los que ofrecía el gobierno, aunque por los trámites y contratiempos que representaban, el acceso se redujo considerablemente.

En 2014, solo 15.6% de las microempresas y 27.9% de las pymes, obtuvieron algún crédito o financiamiento, porcentajes que para 2019 se redujo a 11.4% de mipymes y 25.7% de pymes. El reto del financiamiento aún es fuerte, por lo que una opción era en el gobierno.

“Si ya se tenía el proyecto para presentarlo y de repente nos quedamos sin la institución (...) sí hay retraso de poder echar adelante esas oportunidades de negocio”, manifestó Abel Eliu Escamilla, contador público y profesor de la Escuela Bancaria y Comercial.

Tanto Escamilla como Lucatero, consideraron que todos los sectores tendrían alguna repercusión, pero son los de manufactura, los que desarrollan tecnología, aplicaciones digitales o productos innovadores los que más afectados se verán y que por consecuencia, se reflejará en la economía nacional, ya que la industria manufacturera tiene una participación de valor agregado de las actividades económicas de 32%, un crecimiento de 2.8% en los últimos 10 años.

Las manufacturas requieren mayor capital para operar e implementar maquinaria y tecnología que agilicen los procesos de producción.

No es el fin del mundo

Si bien este retiro de apoyo no es bueno, los especialistas señalaron que tampoco es el fin del mundo, ya que permite replantearse la forma de operar de ahora en adelante y de buscar otras opciones.

“Cuando el emprendedor inicia una idea, usualmente tiene recursos escasos y se acercaba al gobierno, pero ya hay más formas de obtenerlo. Antes sí era tramitar el formato para fondeo público, fondo pyme o fondo para financiamiento de mipymes, y esperar, pero hoy las opciones son más amplias, solo hay que apoyarnos entre todos”, indicó Lucatero.

Detalló que muchos de los fideicomisos se brindaban a las universidades para fomentar el emprendimiento, como ocurría en el Tec de Monterrey, en donde los recursos se destinaban a proyectos de incubación de los emprendedores. Ahora, se diseñarán otras opciones de financiamiento.

“Yo lo que le digo a mis alumnos es que ahora deben acostumbrarse a tratar con el banco porque ellos tienen los recursos” y cambiar el modelo de proyecto a negocio señaló Escamilla.

El problema con los bancos, dijo, es que el acceso a financiamiento aún es complicado y los mecanismos no son tan sencillos, “al final es un tema de negocio”, por lo que se debe trabajar con la banca para comenzar a hacer cambios en sus políticas.

Datos de la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Mipymes, revelan que para 22.7% de las pequeñas empresas, la razón por la que una institución bancaria no le dio crédito fue por no tener aval o garantía; 15.2% por falta de historial crediticio; 16.5% por mucha deuda y 14.4% por mal historial crediticio.

Empresarios al rescate

La desaparición del fideicomiso representa una pausa en el mundo del emprendimiento, lo mismo que ocurrió con el extinto Instituto Nacional del Emprendedor en 2019, pero esto también abre la oportunidad de una mejor colaboración entre sectores, sobre todo de los empresarios.

Escamilla y Lucatero coincidieron en que conforme pase el tiempo, irán surgiendo nuevas opciones, tanto privadas como públicas, sólo se requiere colaboración y mayor trabajo.

“Muchas organizaciones entrarán para apoyar, al igual que universidades, no con la intención de sustituir pero sí de ayudar. El papel de las empresas tractoras será clave”, resaltó Lucatero.

Esto, está provocando que los empresarios busquen dónde invertir sus recursos, que sean proyectos viables y generen utilidades, añadió Escamilla.

Asimismo, es una oportunidad para reinventarse como emprendedor, ser más innovador, no depender de una sola fuente de financiamiento, acercarse a fondos de capital privado u otras opciones, y saber vencer los retos. “Si eres emprendedor de los buenos, hay mucha red de contactos para que las cosas salgan bien”.

De igual manera, el trabajo en los estados continuará con los centros delicados al emprendimiento como es el Instituto Mexiquense Emprendedor. Los mandatarios no dejarán morir el emprendimiento, resaltó Lucatero.

En opinión de la decisión gubernamental, Escamilla aseguró que se trata más de una acción de separar funciones, es decir, el gobierno deja las tareas empresariales al sector empresarial y ellos se dedican a la supervisión de leyes.

Por ello, agregó Lucatero, es muy pronto para juzgar si las acciones son buenas o malas, lo que se ve es una acción tajante de tomar decisiones. Al final, los emprendedores podrán salir adelante.

“Ahorita es enfrentar el cambio que nos proveía de financiamiento y la migración a otras entidades, pero hay que adaptarnos, aceptar que hay un trastorno y brincar ese desafío, que no será el primero ni el último, siempre hay que vivir cambiando y buscar opciones”, finalizó Escamilla.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario