Conviértete en una Smart Factory y adáptate al cambio

No requiere gran inversión económica. Foto: Especial

Estas empresas se anticipan a los problemas y toman decisiones preventivas, que les permiten sobrevivir en el tiempo

Ser una fábrica Smart Factory trae diversos beneficios, como ser una empresa más productiva, generar una producción más económica, tener mano de obra calificada y aumentar las ventas, pero ¿qué es una Smart Factory?

Una Smart Factory es aquella compañía que captura y utiliza toda la data que generan sus procesos, internos y externos, como la relación con clientes, proveedores, incluso la opinión en redes sociales, información que procesa para tomar decisiones.

“Puede confundirse con una fábrica automatizada, pero la automatización es la base para tener una Smart Factory, porque, una vez que se tienen los datos, puede darse el paso a la Inteligencia Artificial”, mencionó en entrevista, Bruno Juanes, socio líder para la Industria de Manufactura 4.0 en Consultoría Deloitte México.

Con estos datos, las empresas —que suelen ser de manufactura— generan insight, perspectivas sobre su operación y trabajan en la integración en un ecosistema mayor, que le permite ser transparente, conocer el estado en tiempo real de cada proceso y circunstancias que se den en la empresa.

De acuerdo con el estudio “Smart Factory”, realizado por Deloitte y MAPI 2019, la transparencia permite saber exactamente cuándo van a suceder las cosas o por qué cierta cosa no va a pasar, y a partir de ahí anticiparse a los problemas.

Por ejemplo, si se ve una caída en la demanda a ‘x’ periodo de tiempo, se le puede sugerir al personal de recursos humanos tomar decisiones, decirles: “en esta fecha vamos a tener que pasar a 1.3 turnos, porque vamos a tener demanda”.

El especialista detalló que en México se está en una etapa inicial; de conocimiento y aproximación al concepto de Smart Factory y pocas empresas que se han arriesgado a transformarse, la mayoría está en etapas de prueba de concepto y piloto, incluso sólo son inteligentes.

El grado de implementación es poco heterogéneo, aclaró Bruno, pues existen pocos pioneros, bastantes interesados y la mayoría son rezagados, es decir, empresas que aún no han complementado los procesos básicos de automatizado de sus plantas, y están lejos de llegar a la factoría inteligente.

“La gente piensa que volverse una Smart Factory es un tema caro, sobre todo, a las pequeñas y medianas empresas, pero están lejos de la realidad”, porque pueden tomar ventaja de la tecnología.

Pensar en grande y actuar en pequeño

Hacerlo realidad no requiere de un área en particular, sino de un análisis de ingresos y costos y compararlo con la inversión requerida en tecnología, servicios e infraestructura para poner la iniciativa de fábrica inteligente en marcha.

“El problema es que las empresas quieren abarcar todo y no saben por dónde empezar; por ello, hay que tener un caso de negocio claro, personalizado y que defina claramente los objetivos”.

Lo importante es que esas iniciativa no queden a nivel de prueba, sino que la empresa sea capaz de estructurar un plan de transformación digital; sólido y sensato. “No requiere millones de dólares, sino identificar qué hay que hacer, saber si eso va a generar un cambio verdadero y establecer un plan de transformación digital rápido y ágil”, después será más fácil integrar nuevos productos y oportunidades.

“Tener una filosofía de pensemos en grande. Empecemos a actuar en pequeño y escalemos muy rápido”.


CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario