Construyendo casas de bajo costo con plásticos reciclados

Con plástico crean muros estructurales, loza, entrepiso y techos térmicos de bajo costo. Foto: EcoDom

La producción de plástico ha crecido con rapidez. En los últimos 65 años se han generado 8,300 millones de toneladas de este material, a nivel mundial, que equivale a 10,000 veces el peso de la Torre Eiffel en París o 35,000 veces el peso del edificio del Empire State de Nueva York, de acuerdo con el estudio Production, use, and fate of all plastics ever made publicado en la revista Science Advances en 2017.

El problema es que sólo 9% se recicla, mientras que el resto termina en el ecosistema y en los mares, que cada año reciben ocho millones de toneladas de plástico y de seguir así, para 2020 la cifra puede alcanzar los 500 millones de toneladas.

En México, el consumo de PET es de 722,000 toneladas al año. El país es el primer consumidor de envases de agua embotellada en el mundo, y el segundo de envases para refrescos, de acuerdo con la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados.

Según la asociación ambiental sin fines de lucro Ecoce, México tiene un importante avance en acopio y reciclaje de PET, ya que en los últimos 15 años pasó de 6% a 58%, superior a países como Brasil (42%), Canadá (40%) y Estados Unidos (31%) Noruega es el que más cultura de reciclaje tiene con 95 por ciento.

Esto se debe a que la concientización por los efectos del PET cada vez es mayor, por lo que más personas buscan hacer algo al respecto. Ejemplo de ello es el mexicano Carlos González, CEO de la empresa EcoDom, ubicada en Xicotepec de Juárez, Puebla, que convierte los desechos de plástico en materiales y viviendas de bajo costo para personas de pocos ingresos.

González creció en la sierra de Puebla, uno de los municipios más pobres del país, donde la pobreza, la falta de acceso a viviendas dignas y la contaminación por plásticos definirían su propósito de vida.

Fue en 2012 que ideó y puso en marcha su actual modelo. “Nuestro objetivo es hacer una limpieza profunda en México y el mundo de los plásticos, un material que tiene mucho potencial porque no se biodegrada, no se humedece ni apolilla, y eso para la construcción ofrece muchas ventajas”, explicó el emprendedor. Los plásticos que utiliza la empresa son principalmente PET, pero también de polietileno de alta densidad, polipropileno y ABS (acrilonitrilo butadieno estireno) que se encuentran en cubetas rotas, juguetes o bolsas.

González los compra a pequeñas empresas que los venden por kilo, o a recolectores independientes con quienes trabaja de manera. También han realizado campañas de recolección en el estado, donde junto con los colaboradores de la empresa y voluntarios, reciben los plásticos acumulados de viviendas o negocios.

“Seleccionamos los plásticos y con un proceso industrial, se muelen para generar la hojuela, se pasa a un molde, lo fundimos y cuando está en estado plasmático, se pasa a una prensa donde se da la presión adecuada, para así tener la base de los productos”, explicó González.

Un muro requiere cerca de seis kilogramos de plástico, el cual ya transformado y colocado tiene un costo entre 50 y 60 pesos mexicanos (alrededor de tres dólares).

La empresa se enfoca en tres ejes: venta de materiales hechos de plástico como muros estructurales, loza, entrepiso y techos térmicos; el servicio de construcción que genera ganancias a través de construir un porcentaje de la casa y un tercero es la venta inmobiliaria, destinada a personas de escasos recursos.

De estos ingresos, 10% se vuelcan en acciones sociales. La empresa los utiliza para subvencionar el costo de casas completas de 42 m2, por las que se pagan únicamente 5,000 pesos mexicanos (265 dólares) y 1,000 pesos (51 dólares) por una recámara. El dinero puede aportarse, incluso, como mano de obra.

“En sí, el costo de una vivienda es menor que si se construye con block (concreto). Una de las ventajas de nuestro sistema es el doble de resistencia a cargas diagonales en comparación con la mampostería tradicional, lo que acelera la construcción al 100%, permitiendo ahorros finales hasta en 25 por ciento. Una construcción tradicional ronda los 2,5 kilogramos por cm2 de resistencia. La nuestra es de hasta 5,30 kilogramos por cm2, casi el doble”, indicó el CEO de EcoDom.

Gracias a su modelo de negocios, desde hace un año la empresa también dona viviendas. Hasta ahora han vendido dos casas, donado cinco casas y tres recámaras, y ahora están conversando la donación de cinco casas a través de la Universidad Cuauhtémoc de Puebla.

Carlos comenzó el proyecto solo, pero tuvo la colaboración de su socia Eily Cristell Velázquez y hoy tiene tres socios más. A la fecha se han invertido más de ocho millones de pesos (423,772 dólares) y han recibido interés de empresas de la India, Canadá, Francia, Brasil, Sudáfrica, Guatemala y República Dominicana. Con el gobierno de este último país se está negociando un acuerdo ante el grave problema de contaminación de plástico en las costas de Santo Domingo que se hizo público este año.

González está orgulloso de lo que ha logrado con su fábrica y planea expandir su alcance con un modelo franquiciario. En diciembre de este año participarán con la constructora Harás en un proyecto de construcción de 250 casas en Puebla. El objetivo es proveer el material y capacitación para desarrollar, por lo menos, la mitad de las viviendas.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Economista