La confianza genera pymes y emprendedores más productivos: BID

La confianza también puede brindar mayor oportunidad de crédito a las pymes. Foto: Especial

Recuperar la confianza es fundamental para que los emprendedores y las micro, pequeñas y medianas (pymes) sean más dinámicas, productivas e innovadoras, revela el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La confianza tiene un impacto significativo en todos los motores clave del crecimiento, pues es un factor importante para invertir, emplear, producir, comprar o vender. El estudio “Confianza, la calve de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Cribe”, desarrollado por el BID dice que las sociedades donde la confianza es alta las personas son más productivas, capacitadas e innovadoras, por ende tienen mejores oportunidades.

Es decir, los países con mayor confianza tienden a gozar de mayores niveles de productividad, mientras que aquellos donde los índices de confianza son bajos, poseen una economía informal más grande en relación con su PIB.

“Mayor confianza significa menos burocracia que daña a los negocios, a las inversiones y a la innovación. Significa gobiernos más transparentes, comprometidos en cumplir sus promesas y a rendir cuentas. Y también implica ciudadanos comprometidos que den voz a sus opiniones y participen activamente para realzar las democracias y apoyar la construcción de sociedades más inclusivas”, destaca Mauricio Claver-Carone, presidente del BID.

El estudio refiere que al tener un mayor nivel de confianza se generan ventajas como una mayor integración regional, más emprendedores, una cadenas de suministro más robustas, pymes más productivas y mayor digitalización e innovación, así como mayor inclusión financiera y menos regulaciones y obstáculos para crear nuevas empresas.

Inclusión financiera para pymes

La confianza también favorece la inclusión financiera y el crecimiento económico; sin embargo, en América Latina y el Caribe, menos del 40% de los ciudadanos confía en los bancos, en gran medida por que por años se ha visto a las instituciones bancarias como compañías lucrativas y oportunistas.

Además la desconfianza retrasa la adopción de nuevos productos financieros e innovaciones tecnológicas. Por ejemplo, puede que los usuarios potenciales de los pagos digitales y de la banca móvil no entiendan cómo funcionan estos servicios y teman sufrir fraudes o pérdidas debido a fallas de la conexión. En estos casos, la confianza tiene un efecto multiplicador, puesto que estas innovaciones solo funcionan cuando operan a gran escala.

La confianza también puede brindar mayor oportunidad de crédito a las pymes pues en Europa las pequeñas y medianas empresas que disfrutan de un alto nivel de confianza de los agentes crediticios consiguen más créditos y tienen menos restricciones de este.

“A menudo damos por sentada la confianza en el debate actual sobre políticas económicas, por considerar que las raíces de este problema son de naturaleza estructural”, detalló dijo Susana Cordeiro Guerra, gerente del Sector Instituciones para el Desarrollo del BID.

“Sin embargo, los gobiernos cuentan con poderosas herramientas para revertir esto. Fortalecer las instituciones del sector público, eliminar regulaciones de aplicación arbitraria y poner más información a su disposición, empoderará a los ciudadanos y firmas para disuadir y detectar conductas poco fiables, aumentando su confianza en el sistema”.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario