¿Cómo financiar las primeras etapas de tu empresa?

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Obtener fondos es una tarea clave a la hora de poner en marcha un negocio y tener éxito en la aventura empresarial. Pero el dinero en sí no lo es todo.

También es importante calcular cuál es el importe óptimo que hace falta reunir, elegir la fuente de financiación más idónea y trazar un buen plan de tesorería, así como sumar los socios más adecuados para el proyecto y saber administrar las cuentas.

Para planificar correctamente la financiación de una startup te compartimos una serie de consejos.

Calcular el importe

Cada proyecto empresarial requiere de una cuantía distinta. Lo primero es calcular todos los costos en los que se va a incurrir para elaborar el producto o servicio, así como el plan de ingresos previsto. "Puede resultar muy obvio, pero a muchos emprendedores les cuesta sentarse y hacer números", señala Wilhelm Lappe, mentor de los Espacios Coworking EOI. Merece la pena ser minucioso en el cálculo de los costos y no dejar de lado a grandes olvidados como notaría y registro, y por otro lado, márketing y comunicación.

Una de las partidas más relevantes es la de personal, ya que el éxito de la startup dependerá en buena medida del equipo que haya detrás. Aquí es imprescindible valorar si la retribución será fija o variable o si se incluirán planes de incentivos como las stock options. Es recomendable reducir al máximo la partida de gastos fijos y jugar con elementos que permiten un coste variable. Por ejemplo, alquilar un local en lugar de comprarlo o pagar un bonus en función de resultados, reduciendo la retribución fija.

Los expertos aconsejan calcular un importe que permita que la empresa sobreviva durante al menos 12 ó 24 meses, que es cuando suele alcanzarse el break even. Y ser conservadores en el cálculo, ya que suelen surgir imprevistos.

Primeras métricas

Para valorar si la idea de negocio realmente tiene encaje en el mercado lo ideal es contar con unas primeras métricas. Además, estas suelen ser imprescindibles para convencer a los bancos. Las métricas se pueden obtener con un PMV (Producto Mínimo Viable), un concepto que abarca desde la versión beta de un software a una encuesta de mercado o la elaboración de un prototipo industrial. Para financiar esta etapa previa al arranque del negocio, lo habitual es recurrir al bootstrapping (en inglés, calzarse la bota), es decir, tirar de ahorros y reducir los costos al mínimo.

Apoyarse en la familia

En ocasiones, el emprendedor no tiene suficiente con sus propios recursos y no quiere buscar financiación externa. En estos casos, puede solicitar la colaboración de familiares o amigos, más conocida por las siglas FFF (en inglés, family, friends and fools). Estos pueden realizar una donación, participar en el capital de la empresa o realizar un préstamo con un interés reducido (o incluso a tipo cero).

Sea cual sea la fórmula adoptada, es importante que el emprendedor trate a sus familiares y amigos con la misma profesionalidad con la que trataría a un inversor profesional y les presente un plan de negocio serio que incluya una proyección de ingresos y gastos, con especial incidencia en los riesgos.

Deuda vs capital

Los emprendedores que prefieran recurrir a la financiación externa tienen a su disposición multitud de opciones. Como explica Gloria Batllori, profesora de Esade, a la hora de buscar financiación lo primero es analizar la cuestión desde un punto de vista estratégico. ¿Qué quiere priorizar: la solvencia del negocio o la rentabilidad? Si opta por lo primero, buscará nuevos socios que financien la empresa a cambio de participar en el accionariado. Entre ellos figuran los fondos de capital riesgo, los business angels y las aceleradoras e incubadoras.

La principal ventaja de esta opción es que la empresa nacerá sin el lastre de la deuda. Pero a cambio, la participación del socio fundador se diluirá, y con ella el porcentaje que le corresponde de los futuros beneficios. Además, si los nuevos socios llegan a alcanzar una participación mayoritaria, puede llegar a perder el control de la compañía.

Otra opción es que priorice el control del capital. En ese caso, el emprendedor no tendrá más remedio que endeudarse. Dentro de este capítulo lo habitual es recurrir a una entidad bancaria, aunque también es posible intentar acceder a alguno de los créditos blandos que conceden distintas instancias gubernamentales.

Una tercera opción es intentar obtener el dinero de forma gratuita, ya sea a través de una subvención pública (que suelen priorizar los proyectos innovadores, con base tecnológica o con un componente social), o bien a través de uno de los múltiples concursos para startup y proyectos empresariales que se celebran tanto en España como en el resto del mundo.

Obtener un préstamo

Si se opta por la vía de la deuda, el emprendedor cuenta con una amplia variedad de productos a su disposición: microcréditos, préstamos a emprendedores, créditos con condiciones especiales (por ejemplo cuando la empresa tiene un fin social o está ligada a la investigación) y líneas de mediación, gracias a los acuerdos con el ICO y el BEI.

No obstante, las entidades no siempre dicen que sí. De hecho, 5,3% de las pymes que pide financiación bancaria ve denegada su solicitud, según datos del IV Informe de Financiación de la Pyme en España, elaborado por CESGAR.

Para maximizar las probabilidades de éxito, es importante presentar un plan de empresa viable, con una hipótesis de gastos e ingresos razonada. Además, como explican desde Microbank (La Caixa), las entidades aprecian que el plan esté escrito por el propio emprendedor y que no sea una mera copia de información sectorial.

Ventajas del smart capital

A la hora de sopesar la entrada de nuevos socios, hay un criterio adicional a tener en cuenta: la experiencia y los contactos que los inversores pueden aportar. Es lo que se denomina smart capital y puede resultar definitivo para el éxito de muchos negocios. Un ejemplo de ello son los business angels, que actúan no solo como financiadores, sino como mentores y asesores para el emprendedor.

Puede ser interesante buscar un business angel especializado en el sector de actividad de la empresa, aunque un perfil más transversal también puede aportar mucho valor. "Tiene que ser un socio que encaje perfectamente con las necesidades de la compañía, tanto en términos de financiación, como del momento en que se encuentra", explica Manuel Romera, director del sector financiero del IE.

Lo mismo sucede con los fondos de capital riesgo. En este caso, hay que estar atentos a los plazos de amortización y los múltiplos de rentabilidad que persigue el fondo.

También se puede acudir a una incubadora de negocios. En muchos casos, proporcionan fondos para las empresas (ya sea entrando en el capital o a través de un préstamo participativo). Además suelen facilitar un espacio físico donde ubicar las instalaciones y distintos servicios de asesoramiento.

Barajar alternativas

Una fuente de financiación alternativa que está ganando cada vez más adeptos es el crowdfunding. Se trata de un mecanismo de financiación colectiva en el que el emprendedor plantea su proyecto, normalmente a través de una plataforma online, y recibe las aportaciones de multitud de pequeños inversores, entre los que se pueden incluir también algunos institucionales.

Existen distintos tipos en función de lo que los inversores reciban a cambio de su dinero. Así, en el crowdfunding de capital recibirán acciones de la empresa, y en el crowdfunding de recompensa, la compañía se compromete al envío de un producto o servicio. Este último funciona como una especie de preventa, lo que permite testar el producto y empezar a conseguir clientes.

Otras fuentes de financiación alternativa son el media for equity (intercambio de acciones de una empresa a cambio de publicidad) y los créditos fiscales ligados a proyectos de I+D.

Gestionar la tesorería

Tan importante es obtener el dinero como saber gestionarlo. En este punto, los expertos subrayan la importancia de no financiar proyectos a largo plazo con instrumentos a corto, ya que pueden derivar en una crisis de liquidez. Según Beka Finance, el rango de endeudamiento debería oscilar entre las dos veces el ebitda (resultado bruto de explotación) y las siete veces, cuando se trata de financiación de proyectos.

También es importante no apalancarse en exceso, para lo cual se puede recurrir a vías de financiación alternativas como el leasing o el renting.

¿Y cuando crezca?

Una vez la startup supere sus etapas iniciales y se convierta en una scaleup, dispone de otras fuentes de financiación adicionales que puede considerar. En el capítulo de capital riesgo puede ser interesante comenzar a tocar la puerta de fondos de mayor tamaño o incluso internacionales, si quiere abordar la expansión a otros mercados.

En el ámbito de la deuda, se puede recurrir a estrategias como el direct lending, que son préstamos concedidos por fondos de deuda privada. O el crowdlending, un mecanismo con el que la empresa recibe un préstamo por parte de multitud de inversores. A diferencia del crowdfunding de inversión, éstos no entran a formar parte del negocio. Sin embargo, la compañía deberá devolver el capital con unos intereses determinados, por lo que esta vía suele recomendarse para empresas más maduras.

Finalmente, las scaleup también pueden plantearse la salida a Bolsa, ya sea en el mercado español o en alguno extranjero. Aquí habrá que sopesar los costes, pero también ventajas como la liquidez que ganarán las acciones y el prestigio que ganará su proyecto.

CRÉDITO: 
Expansión / RIPE