Comenzaron con juegos y hoy son emprendedores

Sofía Vázquez, fundadora de creaciones mágicas. Foto: Cortesía

Daniela, de 10 años, diseña joyería; Guillermo, de siete, hace pomadas, jabones y crayolas.

Acapulco, Gro. Al ser niños, se tienen muchos deseos y planes que buscan cambiar el mundo, aunque muchos son vistos como sueños o juegos inocentes, realmente podrían convertirse en proyectos de emprendimiento con alto potencial, porque los niños también son emprendedores, sólo hay que ponerles atención.

María del Carmen Cabrera, fundadora y directora de BusinessKids, centro de emprendimiento para niños, indicó que para promover la generación de niños emprendedores hay que empoderarlos, creer en sus talentos y capacidad de crear cosas novedosas y de calidad, y para eso es fundamental el papel de los padres.

“El emprendimiento no es hemisferio izquierdo, es derecho, creatividad y pasiones, algo que los niños tienen bien desarrollado. Cuando un niño inventa algo, es totalmente emprendimiento porque emprender es crear algo nuevo”, dijo durante el cuatro congreso de BusinessKids.

Detalló que para ser un emprendedor exitoso, el niño debe aprender a ser independiente y financiar su propio proyecto, ser autosuficiente. “El primero requiere financiamiento de los padres, pero después depende del niño”.

Desde el comienzo de operaciones de BusinessKids en el 2009, más de 62,000 niños, en las 72 franquicias ubicadas en el mundo, han aprendido a crear sus proyectos y ejecutarlos como buenos empresarios con gran impacto. Muestra de ello, son los siguientes casos.

Joyería mexicana

Frida García, de la Ciudad de México, comenzó diseñando accesorios y prendas de moda a los seis años, aunque en un principio creó Fashion star, nunca se sintió realmente satisfecha porque quería cosas que no fueran tan comunes.

Un día conoció las artesanías y en ese momento supo que había encontrado su dirección en el diseño que además se mezcla con algunas de sus grandes pasiones: la cultura mexicana y su historia.

Así creó su marca FriMari, especializada en el diseño de joyería de plata inspirada en elementos de la cultura mexicana como el ajolote, la mariposa monarca y el ­xoloitzcuintle, así como pulseras de tela con frases en náhuatl.

“Mi objetivo es transmitir la cultura de México antes de la llegada de los españoles, porque eso es lo que somos los mexicanos. Amo México, la cultura que nos caracteriza y eso es lo que quiero preservar”, declaró en entrevista a El Economista.

Frida se encarga de hacer los diseños; posteriormente, los manda a artesanos en Taxco para hacer los dijes y demás accesorios. En un principio, sus padres le dieron el primer financiamiento, pero posteriormente ella levantó el negocio.

Actualmente vende en expos, está en la creación de su página web y próximamente tendrá presencia en Amazon. Su siguiente meta es diseñar ropa inspirada, también, en la cultura mexicana.

Daniela Sofía Vargas, del Estado de México y de sólo 10 años, también es emprendedora en joyería y artesanías de plata, madera y cobre inspiradas en tradiciones de México. Sus diseños se basan en los alebrijes, muñecas tradicionales y diferentes diseños indígenas.

Desde pequeña, Daniela ha sentido amor por las artesanías, pero fue desde hace cinco meses que comenzó a diseñar en forma su marca, Sofía México, que hoy promociona en su cuenta de Instagram, bazares, ferias y diferentes expos. Entre sus proyectos también está abrir un espacio en Amazon y la creación de su sitio web.

El impacto que Daniela ha tenido ha sido tan grande que próximamente comenzará a exportar sus diseños a España y está en pláticas para llevarlos a Estados Unidos y Canadá.

Útiles escolares comestibles

Algo común en los salones de clases es que los niños muerdan los lápices u otros útiles, esto es algo que preocupaba a Sebastián Ruiz, de 10 años, originario de Panamá, por lo que en búsqueda de evitarlo, creó accesorios que pudieran comerse y que no causaran daño.

Su catálogo incluye lápices, gomas, plastilina y cinta elaborados de azúcar, saborizantes y colorantes, que dan buen sabor y que también permiten escribir, borrar y pegar sin ningún problema. Todo lo vende en Facebook en Sebas comestibles y en su escuela.

Para obtener la fórmula, investigó y tras unir varias recetas, logró crear sus útiles que a sus amigos, maestros y hasta directores de su escuela encantan. Para comenzar su proyecto, él lo financió desde cero.

Sebastián sabe que en su país hay pocos niños emprendedores, por lo que uno de sus objetivos es motivar a más niños a que se atrevan a comenzar sus negocios.

Portalápices de pet

Otro caso es el de Sofía Vázquez, originaria de Oaxaca, quien a sus seis años se dedica a crear lapiceras, flores, alcancías y macetas con botellas de pet que recolecta de las calles o basureros. Todos los diseños y técnicas las aprendió de YouTube y búsquedas en Google.

“Me gusta cuidar a mi planeta porque me importa. Al vender los portalápices me siento bien, porque el planeta también se siente bien. Si recolectamos más botellas, lo podremos transformar como era antes”, confesó.

Las Creaciones Mágicas de Sofi, nombre de su marca, las distribuye en expos, ferias, en su casa y la escuela, donde sus compañeros también son clientes, pues les encantan sus diseños.

“He aprendido a cooperar y no rendirme nunca, porque eso es un emprendedor”.

Pomadas y jabones

“Una vez que me raspé, fui llorando con mi mamá para que me pusiera pomada y me ardió mucho, y ahí le dije: ‘¿mami, qué tal si hacemos una pomada que no lastime?’ y así surgió Memo pomadas”, relató Guillermo Enrique Escalante, de siete años.

Su proyecto lo comenzó en el 2016 y actualmente tiene presencia en farmacias cerca de su casa, en San Luis Potosí, aunque también tiene alcance en Estados Unidos.

“Cuando mi mamá me dijo que ya las vendían allá, dije: ‘Este negocio ya se va a hacer muy famoso, está creciendo un buen’”, expresó.

La fórmula la creó con su mamá y con ayuda de una química logran llevarla a que la envasen y comercializarla.

Guillermo indicó que su pomada no desaparecerá la herida inmediatamente, pero su mayor ventaja es que no dolerá y dará bienestar en menor tiempo.

También ha incursionado en otros productos como jabones, cuya marca es Memin jaboncín que se ofrece en diferentes diseños como uno que dentro incluye un juguete para motivar a los niños a lavarse más las manos y así lo puedan sacar rápido. También comenzó con su línea de crayolas, Memin crayolín.

“¿Qué le diría a los niños? Que sigan sus sueños en lo que quieran”, finalizó.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario