Co-Madre, un coworking para mamás emprendedoras

Actualmente tiene una comunidad de 150 mujeres. Foto: Cortesía

Ser madre y trabajar no es una tarea sencilla. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2017, 41.8% de las mamás solteras trabaja: 31.2% en el sector informal, 12.2% en el doméstico, y 38.6% está inserto en empresas y negocios.

Para las mamás emprendedoras o que trabajan de freelance, encontrar un espacio para laborar y cuidar a sus hijos es complicado. Ante esta situación, surgió Co-madre, un coworking, un lugar hecho por y para mujeres.

La idea surgió cuando Paola Tabachnik, cofundadora de Co-Madre, se convirtió en mamá.

En entrevista con El Economista, Paola cuenta que trabajaba para un fondo de inversión, después creó su propia empresa de relaciones públicas; en ese entonces se casó y se embarazó, el negocio iba bien, pero a los tres meses de ser mamá terminó con el negocio. “No sé si era depresión posparto, pero decidí cerrar”.

Después decidió volver a trabajar desde casa, pero le era difícil concentrarse, entonces le propuso a su esposo rentar una casa, poner una ludoteca y contratar una pedagoga, para poder trabajar.

Le platicó la idea a sus amigas: Cris Rivero y María Galindo, quienes se sumaron al proyecto. Las tres empezaron en la sala de una casa, en la colonia Las Lomas, en la Ciudad de México, y después se mudaron a un espacio de 620 metros cuadrados, en Montes Urales, donde las mamás emprendedoras pueden llevar a sus hijos desde un mes de vida a tres años, y mientras ellas trabajan sus hijos aprenden.

Un espacio para relajarse

Co-Madre cuenta con una ludoteca, con pedagogas especializadas en niños y un quiet room, un lugar para cuando las mamás necesitan darle de comer al bebé, tomar café, un té o simplemente relajarse.

Las co-madres, como les nombran a los miembros de la comunidad, también tienen acceso a servicios de manicura y pedicura, esos pequeños detalles que hacen que las “mujeres puedan tener una vida equilibrada mientras continúan con su desarrollo profesional y maternal”, señala María Galindo.

Además, se brindan cursos y talleres enfocados en temas de crianza y alimentación de niños.

Crecimiento

A la fecha, Co-Madre tiene una comunidad de 150 mujeres, da empleo directo a siete mujeres y de manera indirecta a 170, aquellos aliados que ofrecen sus servicios en el coworking.

El coworking cuesta 6,800 pesos por una membresía anual, con la cual se tiene entrada libre al espacio y descuento en talleres, eventos, clases y servicios dentro y fuera de Co-Madre, señala María Galindo.

Una oficina privada, con internet, copias, acceso a cafetería, y cabinas telefónicas, tiene un costo de 6,350 al mes, o si se prefiere un espacio garantizado de en el área común, con un precio de 2,700 pesos mensuales por medio tiempo o 4,500 tiempo completo.

Co-Madre se encuentra en su etapa de expansión y adecuó el segundo piso del inmueble para que más mujeres puedan trabajar en el coworking.

Con estas nuevas 50 oficinas privadas, Co-Madre busca llegar a 500 miembros. Además, es un espacio inclusivo, pues los hombres también pueden acudir. “Lo que buscamos es que la mujer se pueda desarrollar profesionalmente, y eso incluye el mundo masculino. Una de las premisas es impulsar a la mujer para encontrar al mejor equipo y desarrollarse de la mejor manera”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario