Closter, la startup de compra y venta de ropa de marca

Foto EE: Fernando Villa del Ángel

Desde que estaba en la secundaria, Carlos Morales sabía que pondría un negocio de comercio electrónico enfocado a la moda. Siempre le gustó vestir con ropa de marca, pero su presupuesto no era el suficiente para costearlo por ello compraba ropa en páginas de Internet de Estados Unidos.

Al estilo de Sophia ­Amoruso, fundadora de Nasty Gal, tienda online de ropa, cuya trayectoria es plasmada en la serie Girlboss de Netflix, Carlos Morales se decidió a crear una tienda en línea enfocada a la compra y venta de ropa de marca.

“Debido al tipo de colegios a los que asistía tenía que vestir con ropa de marca para pertenecer al círculo social, pero no podía costear una prenda de renombre (…) Vi que el comercio electrónico era el nuevo mercado que podría explotarse y el impacto en ventas era mucho mayor, por eso decidí crear Closter”, dice en entrevista Carlos Morales.

Closter se creó en verano del 2015, cuando Carlos se asoció con dos amigas de Barcelona que estudiaban moda, pero la plataforma estuvo lista hasta enero del presente año y está pensada para estudiantes universitarios y oficinistas que requieren vestir bien.

Adquirir una prenda de marca con la startup equivale a un ahorro de 45 a 90% y lo que más se vende en la plataforma son las bolsas, accesorios y corbatas.

“La moda es la forma en que una persona puede expresarse, de acuerdo a cómo te sientes es cómo te vistes ese día y proyectas tu personalidad”, expresa.

Moda, industria contaminante

La industria de la moda es la segunda que más contamina. Para fabricar unos pantalones de mezclilla se requieren 7,500 litros de agua, si una prenda se usa por más de una persona el desperdicio del líquido disminuye.

“Si uno de cada 100 familias decide adquirir una prenda usada sería el equivalente a plantar 1.5 millones de árboles al año”, detalló Carlos Morales.

Vende lo que ya no usas

La página cuenta con la sección “Vende”, desde la cual es posible comercializar prendas. El usuario ingresa a la plataforma y coloca el nombre de la marca, una breve descripción de las condiciones de la prenda, antigüedad y una foto, si son menos de 10 pasan por un filtro virtual de aprobación, pero si son más se agenda una recolección a domicilio sin costo.

Después la ropa se selecciona y se envía al centro de procesamiento, donde se eligen las que no estén descoloridas, no tengan hoyitos o botones faltantes; es decir, que estén en perfecto estado, como si fuera nuevo.

“Tenemos modistas expertos que con sólo ver una foto pueden determinar si se acepta una prenda”, dice Carlos Morales.

Una vez que la ropa es seleccionada se coloca en la página y las que no pasan la seleccionan son donadas a fundaciones altruistas o se regresan al dueño.

En promedio se pagan 800 pesos por prendas y el equipo va por ellas a cualquier parte de la ­República Mexicana.

La empresa, que se ubica en Cuernavaca, Morelos, cuenta con nueve empleados y planea abrir oficinas en la Ciudad de México en seis meses.

Actualmente se trabaja en una colección de celebridades. “Los usuarios van a poder comprar prendas de cantantes, actores y actrices e influencers, que ya no usan, pero que están en buen estado. Las ganancias serán destinadas a fundaciones.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario

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