El chocolate que empodera a mixtecas de Oaxaca

El chocolate fue el pretexto para ayudar a la comunidad. Foto: Cortesía

Un chocolate cautiva, alegra el día y endulza hasta el más agrio paladar, sin importar el día o momento, siempre será perfecto para cualquier ocasión; además ayuda a la salud al aportar antioxidantes que mejoran el funcionamiento cerebral y la memoria, y protege al corazón. Entonces, si tiene tantos beneficios, ¿por qué no usarlo para cambiar el mundo?

Aunque pueda parecer increíble, el chocolate puede transformar la vida de las personas, no sólo por dentro, y muestra de ello es Ruth Valladares, quien con este alimento ayuda a comunidades mixtecas de Oaxaca a tener un empleo digno.

Ruth es originaria en Huajuapan de León, Oaxaca, distrito que más exporta mano de obra a Estados Unidos y que alberga a la comunidad más pobre del país, Santos Reyes Yucuná, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Tras ver las carencias de las comunidades, decidió hacer algo para mejorar la economía.

Junto con su esposo, Germán Santillán, hace cuatro años creó Oaxacanita, empresa que da empleo a cocineras de Villa de Tamazulápam del Progreso, productores de cacao de Putla Villa de Guerrero y artesanos de palma de San Isidro Lagunas, quienes colaboran para vender chocolate.

“Estamos trabajando de manera directa e indirecta con 26 familias entre artesanos, a quienes les compramos los diseños de palma para empazar el chocolate, cacaocultores que promovemos que aprendan a cultivar de manera profesional, y con cocineras con quien formamos jornadas de empleo”, explicó en entrevista a El Economista durante el Bootcamp Amex para innovadores emergentes de American Express y Ashoka.

Una tradición

Para la región, el chocolate es una bebida especial que se toma en momentos importantes como bodas, nacimientos o incluso en la muerte. Esto ha provocado que existan muchos fabricantes de chocolate y por eso es que hicieron la marca y una estrategia de venta más profesional para ayudar a todas las familias que dependen del producto.

Ruth detalló que en un comienzo, el negocio se enfocaba en la producción del chocolate, pero después fueron incorporando artesanos de palma (quienes en su mayoría son personas de la tercera edad), para utilizar sus productos como empaques del alimento, y desde el 2017 incursionaron en la siembra del cacao en el estado, para que así, el chocolate sea 100% oaxaqueño.

Por mes, Oaxacanita produce 500 kilogramos de chocolate completamente artesanal, ya que el cacao se tuesta en comales de barro, la molienda se hace en molinos de piedra volcánica y la forma de las tablillas es a mano.

Los logros

Actualmente tienen presencia en ocho estados del país y sus productos se venden principalmente en cafeterías y restaurantes, ya sea como parte del menú o en stand para preparar en casa. De igual manera venden en Internet, especialmente por Facebook.

Por su labor, también han sido reconocidos como uno de los mejores emprendimientos sociales por la Young Leaders of the Americas Initiative; con el premio UVM 2017 en desarrollo social; ser uno de los mejores 20 emprendimientos sociales del mundo por The International Youth Foundation y Laureate, y como caso de éxito por ventas a través de Facebook en Oaxaca, por la compañía.

Ruth indicó que aún le hace falta mucho para crecer, pero entre sus planes para terminar el año y comenzar el siguiente está sembrar 1,500 hectáreas de cacao en el estado, buscar certificaciones para comenzar a exportar, profesionalizar al máximo la producción y seguir demostrando la cultura oaxaqueña a través del chocolate, porque al final éste sólo “es un pretexto para tener un mundo mejor”.

La emprendedora también precisó que “hace cuatro años las mujeres nos
decían que cuando iban a trabajar les daban trato indigno o los esposos no las dejaban laborar. En este tiempo hemos visto un avance con toda la gente con la que trabajamos. Tienen más confianza, independencia personal y económica, y están más empoderados. También se sienten parte de un proyecto que está cambiando vidas y contagian a los demás por lo que hemos crecido. Esa es la parte que más nos llena”.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario