El chaleco y lentes que mejoran vida de personas con discapacidad visual

Foto: Especial

Alan Emanuelle Cruz es un joven de 19 años originario de Puebla quien en 2014, conciencio sobre uno de los grandes problemas sociales: los impedimentos a los que se enfrentan las personas con discapacidad visual para realizar sus actividades día a día, por lo que se fijó la misión de ayudarlos.

“El proyecto comenzó cuando quería hacer algo por la sociedad, así que pensé en las personas que no pueden ver. Después en la prepa, una compañera tenía esta discapacidad y al conocerla me dije que debía retomar la idea, investigar más y llevarla a cabo”, dijo en entrevista a El Empresario.

En ese momento y tras saber que en México hay por lo menos 500,000 personas con este tipo de discapacidad, la cual está considerada entre las más comunes, comenzó la planeación y asesoría para crear un método sencillo para que quienes no puedan ver puedan utilizarlo sin inconvenientes. Así fue cómo surgió SODVI, un chaleco y lentes con sensores que indica a las personas los objetos que se encuentran a su alrededor.

A través de vibraciones, los dispositivos alertan a la persona cuando un objeto o persona está de frente o al lado, gracias a la serie de circuitos que pueden calcular las distancias, en promedio hasta cinco o siete metros.

“La idea es que se pongan cualquier dispositivo y cuando hay algo del lado derecho, por ejemplo, la persona sienta una vibración de ese lado para que sepa lo que hay alrededor”, explicó.

En un comienzo, Alan quien en ese entonces estudiaba la preparatoria, no tenía idea de cómo comenzar, así que recurrió a profesores pero sobre todo a la investigación en internet, donde aprendió lo necesario para programar el dispositivo.

El proceso

Cuando Alan comenzó con la idea, tenía como colaborador a un amigo pero con el tiempo por las cargas escolares, desistió, dejando al emprendedor sin nadie más.

A pesar de ello, el hoy estudiante de ingeniería de software en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, continuó con la idea que fue creciendo con el apoyo de dependencias estatales como el Instituto Estatal, el Instituto de la Juventud federal y el de Tecamachalco, quien le ha dado asesorías y también presta las instalaciones para construir los prototipos.

Asimismo, ha ganado diferentes premios como el más reciente “Premio UNITEC a la Innovación Tecnológica para el Desarrollo Social”, donde obtuvo un apoyo de 100,000 pesos e integración a la red global de jóvenes emprendedores lo que le permitirá recibir coaching de expertos y tendrá la oportunidad de crear sinergias con jóvenes de otras latitudes.

“En 2016 recibí un apoyo económico de 30,000 pesos con lo que se compraron materiales y una impresora 3D con lo que se mejoró mucho el prototipo”, detalló

La producción

Si bien el premio ha sido reconocido y tiene un gran impacto social, lo que detiene a Alan para comenzar su comercialización es la falta de maquinaria y financiamiento.

El estudiante indica que para comenzar, requiere aproximadamente una inversión de 300,000 pesos y de obtenerse, la comercialización podría comenzar en un año o 18 meses.

“Con el premio de la UNITEC empezaré a comprar máquinas para hacer cortes y fundiciones en plástico. También lo invertiré en cursos de diseño o planificación de negocios”, mencionó.

Entre las estrategias para obtener los recursos, señaló, están buscar apoyos gubernamentales como del Instituto Nacional del Emprendedor, incubadoras o por el crowdfunding.

Añadió que por ahora, el costo de hacer cada dispositivo está entre 2,500 y 3,000 pesos, pero el objetivo es venderlos a un precio no mayor de 3,000 o 3,500 pesos, pues la prioridad es ayudar a los grupos más vulnerables.

Por ahora, el dispositivo se ha probado con personas de Tecamachalco, quienes han ayudado a Alan a detectar algunos problemas en la programación, diseño y comodidad.

“Somos más de 30 millones de jóvenes en México quienes tenemos los conocimientos y energía para cambiar el país. Si no empezamos a movernos pronto, sentados no obtendremos el lugar que queremos y merecemos”, concluyó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario