Caramel Tech transforma investigaciones en negocios

Belén Martínez, directora general de Caramel Tech. Foto: Cortesía

Posicionar a México como un país creador de tecnología de alta especialidad y no sólo como fabricante y manufacturero, así como generar una cultura innovadora parecida a la de Estados Unidos y Europa, fue leitmotiv de Belén Martínez para crear una compañía dedicada a la transferencia de tecnología: Caramel Tech.

Este tipo de empresas, según el Conacyt, están enfocadas a la promoción de la información y adquisición de metodologías que fomenten la integración, licenciamiento y comercialización de proyectos tecnológicos.

Desde 2010 Caramel Tech apoya a los investigadores a transformar su creación en un modelo de negocio innovador y con un alto impacto en el mercado. A dos años de su fundación, en 2012, la Secretaría de Economía y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) la certificaron como Oficina de Transferencia.

Aquí, “orientamos a los científicos que pretenden comercializar sus investigaciones, generamos redes de negocios y los acercamos a empresas o inversionistas que financien sus ideas”, explica Belén Martínez, directora general de Caramel Tech.

La egresada de la Facultad de Química de la UNAM asegura que la industria aún es incipiente en México, por lo que las entidades gubernamentales deberían apostar a este tipo de proyectos. Es por esto, que en Caramel Tech también preparan a los investigadores para participar en convocatorias públicas como las del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) y el Conacyt para obtener recursos.

La empresa se enfoca al sector salud, de alimentación, nutrición y agro. En lo que va de 2015 ha impulsado 15 proyectos de alto impacto y mantiene cuatro en proceso de maduración, es decir, que se encuentran en pruebas de mercado y validando hipótesis.

Un proceso de largo plazo

El procedimiento de maduración puede llevarse entre cuatro meses y dos años, todo depende del tipo de tecnología y la cantidad de pruebas que se hayan realizado. Incluso, hay investigaciones que requieren hasta siete años para sacar el producto al mercado, esto regularmente compete a los emprendimientos del sector salud.

Pero una vez que se han hecho las pruebas suficientes, la empresa localiza a expertos internacionales que realizan ensayos para conocer si la investigación podría o no tener la oportunidad de ser comercializada. Al tener el visto bueno, entonces se inicia el proceso de búsqueda para encontrar inversionistas potenciales. De lo contrario, el investigador continúa trabajando para mejorar el producto.

“Debemos asegurarnos que la tecnología sea innovadora y atractiva, que resuelva una necesidad, ya que todo esto es valorado por los inversionistas antes de inyectar capital a un proyecto. Si se cumple con todas las características, las posibilidades de ser financiado son más altas”, detalla la directora de Caramel Tech.

Belén Martínez invita a las empresas a que se atrevan a poner dinero en modelos de negocios de ciencia y tecnología y no sólo en todo lo enfocado a generación de software, “la hard science tiene un alto valor en el mercado, las investigaciones podrían dar lugar a empresas que sin duda impulsarán la economía del país”, menciona.

Finalmente, adelanta que para 2017 creará un fondo de inversión, con el apoyo de colegas, para impulsar económicamente a proyectos del sector salud.

zyanya.lopez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario

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