Capacitación profesional, clave para potenciar empresa familiar

Foto: Especial

En una empresa familiar no basta con tener buenas relaciones, sino que se debe contar con una adecuada capacitación profesional para potenciar al máximo el negocio. De eso sabe bien Agrofield, compañía con 38 años de trayectoria fundada por Don Silvio Codas, cuyos hijos hoy administran la firma.

Con el sueño de dar al agricultor paraguayo la posibilidad de comprar en un solo lugar todos los insumos que precise para su establecimiento y a su vez ofrecerle asesoramiento personalizado, Don Julio creó Agrofield, y a pesar de su partida en 2005, hoy se encuentra en buenas manos con sus hijos Silvio, Fabio y Martín Codas.

Los inicios

“La empresa nace de un grupo de ingenieros agrónomos amigos que trabajaban juntos haciendo todo el estudio de suelo de la Itaipú Binacional, ahí se conocieron. Eran tres ingenieros paraguayos y tres brasileros, cada uno puso en partes iguales una cierta cantidad de dinero para hacer realidad Agrofield”, recordó el actual Gerente de Ventas Retail, Martín Codas, quien se incorporó en la empresa con sólo 13 años, y en sus inicios trabajó en el depósito, y fue escalando con la fuerte convicción de dar lo mejor de él para no defraudar a su padre.

En julio de 1980 la empresa abre oficialmente sus puertas en el mercado 4, sobre Rodríguez de Francia en un pequeño local, “el supermercado del agricultor” era el slogan en ese entonces. En el transcurso de esos diez años se incorporó la parte ganadera y el slogan paso a ser “el supermercado del agricultor y el ganadero”.

“En esa primera década por el tema del tiempo, la distancia y la comunicación, a papá le ofrecen comprar la parte de los tres brasileños, y él acepta. Así la empresa termina quedando a cargo de los tres paraguayos. Papá con un total de cuatro partes de seis”, siguió rememorando Martín.

Triunfos

El siguiente gran paso lo dieron con la fabricación de productos, logro que fue posible gracias a la especialización en suelo con que contaba Don Silvio.

Hormiguicida y fertilizante líquido y granulado fueron los primeros productos que llevaron a cabo, los cuales eran comercializados en el salón. Con la incursión en la producción el local terminó quedando chico, y se vieron obligados a buscar otros horizontes.

Fue así como terminaron instalándose sobre la Avenida Eusebio Ayala, en un local mucho más amplio, que les posibilitó incorporar otras unidades de negocios, como la de casa y jardín, mascotas y la de saneamiento ambiental.

A comienzos de la segunda década un paraguayo más -de los tres que quedaron a la cabeza- decide vender su parte, de este modo la familia Codas quedo con 83% de las acciones, mientras que 17% restante pertenece al Ingeniero Eduardo Manchini, quien actualmente sigue siendo accionista pero no participa del día a día.

Posterior a la producción, que hasta la fecha llega a más de 500 productos, se vino la distribución, en un principio importaban solo tres marcas, hoy día cuentan con más de 1,700 ítems y un equipo de casi 40 personas, a cargo del gerente de ventas, Miguel Heiken, que tienen la gran labor de atender a todos los clientes distribuidos en distintos puntos del territorio nacional.

Apuntando al constante crecimiento

Otro gran logro que merece ser destacado es el programa de consultoría que la firma emprendió en el 2005.

“Sabíamos que la empresa necesitaba apoyo en todo sentido, pero papá nunca quiso contratar un consultor, porque decía: qué le voy pagar a alguien para que venga a decirme algo que yo ya sé, típico empresario de aquella época. Finalmente un amigo le convenció para que nos postulemos a un programa, que le iba a pagar 65% de la consultoría, le dijo que era un tonto si no aceptaba. Un poco antes de fallecer accedió, y nosotros decimos continuar con eso”, refirió Silvio Codas, gerente administrativo y financiero.

Resaltó que gracias a eso la empresa tomó otro norte, “nos dimos cuenta que buscando ayuda afuera teníamos muchos más beneficios”, remarcó.

Seguidamente, en el 2012 realizaron la consultoría de empresa familia, donde nace el comité gerencial, y el protocolo familiar.

La tercera generación que apunte a ser parte de la empresa, debe tener título en mano, una especialización, y por sobre todo haber trabajado un mínimo de tres años en una empresa de primer nivel.

Señalaron que si cumplen con todo eso pueden entrar a concursar por un puesto, como cualquier otra persona, enfatizaron que concursan de igual manera que un profesional, no tienen ninguna preferencia por ser parte de la familia, se tienen que ganar el puesto.

“Es mucho más enriquecedor que trabajen afuera, y que posteriormente traigan esos conocimientos aquí”, concluyeron los hermanos Codas.

CRÉDITO: 
Cinco Días / RIPE