Bicicletas de papel kraft, para combatir la contaminación

Se exportan a Estados Unidos y Alemania. Foto: Especial

Uno de los transportes que han cobrado popularidad en los últimos años es la bicicleta, ya que permite trasladarse de forma sencilla al evitar el tráfico; más económica, ayuda a la salud y reduce los niveles de contaminación, por ello se han creado más empresas dedicadas a su fabricación, ejemplo de ello es Greencode, compañía que no sólo busca fomentar el transporte ecológico, sino aprovechar la basura para reducir la contaminación.

Alberto González, fundador de la marca originario de Chihuahua, explica que la particularidad de sus bicicletas Urban GC1 es que están hechas con papel kraft reciclado resistente al agua, gracias a la cobertura de pintura de poliestireno, que se obtiene de la basura, metal reutilizable en el cuadro, así como llantas hechas de plástico y caucho reciclado que no requieren aire, lo que evita el problema de ponchaduras y contaminación de las desechadas.

Producción responsable

El emprendedor detalla que el uso del automóvil genera 25% de las emisiones de CO2 en México y 14% a nivel mundial, por lo que el uso de bicicletas va en aumento. Se fabrican 100 millones de bicicletas frente a 40 millones de vehículos; sin embargo, la producción de éstas también tiene un gran impacto en el medio ambiente.

Por un auto, se producen 12 toneladas de CO2, mientras que una bicicleta genera 300 kilos, pero Greencode produce menos de la mitad por usar materiales reciclados. Además, los proveedores son mexicanos.

Otra de las cualidades de los diseños de Greencode es que soporta hasta 320 kilogramos. El único detalle es que el modelo está pensado solamente para la ciudad, no para deportes extremos o competencias.

“El precio promedio de una bicicleta es 6,700 pesos, nosotros la vendemos casi 40% más barato (4,199 pesos) y requiere 60% menos mantenimiento”, detalla el ingeniero mecánico.

Alcance mundial

El éxito de la bicicleta ecológica ya ha llegado a diferentes partes del mundo, por lo que 86 distribuidores de tres continentes se han acercado para hacer negociaciones con la empresa mexicana.

Alberto indica que en el 2015, creó el primer prototipo de su bicicleta, el cual admite, presentaba algunas fallas y no era muy atractivo, por lo que incluso le dijeron que “estaba loco” por tener esa idea.

Hoy, ya es una startup establecida cuyo principal aliado es la basura y que incluso vende a otros países como Alemania y Estados Unidos a través de su página en línea.

“Tenemos competencia, sí, pero muchos nos eligen por los materiales que usamos y porque nuestras llantas no requieren aire”, asevera.

Para Alberto su principal objetivo es ayudar a combatir la contaminación, ofrecer un producto de calidad y seguir fomentando el uso de la bicicleta, desde su producción de una forma responsable.

“Es tiempo de cambiar la manera de ver la movilidad urbana”, finaliza.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario