Atreverse, distintivo de los emprendedores

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“Mi gran mérito es que identifiqué una necesidad en un mercado altamente competido, y sin preguntar ni cuestionar le di a la mujer mexicana lo que quería”. Es así como Pepe Zaga, director general de Vicky Form, comienza su historia de éxito, una de las diez que integran el más reciente volumen de “Emprendedores: la nueva cara de México” de Endeavor.

Se está volviendo tradición que la organización fundada en 1997 y que llegó a México bajo la dirección del exsecretario de Hacienda, Pedro Aspe en 2002, entregue una selección de historias motivantes, que a lo largo de las páginas de los volúmenes que las reúnen enfaticen que para hacer la diferencia no siempre hace falta dinero, sino decisión, y para ello hay que atreverse.

Y justamente ese es el hilo conductor que destaca Paula Roteta, directora de Relaciones Institucionales de Endeavor, en este nuevo libro. Más que realzar los fracasos o los éxitos, en éste se desmadeja el hilo que identifica una historia con otra: protagonistas que se atrevieron a emprender.

“Queremos que el lector se identifique con ese emprendedor. Que se dé cuenta que empezaron de cero o siendo una empresa familiar. Que puedan aprender de las buenas prácticas de los otros emprendedores, que se animen y que puedan evitar ciertos errores”, expone.

Además de la historia de la transformación de Vicky Form, están las de Citivox, que como sus creadores definen es una herramienta we-goverment que une a los ciudadanos con sus gobiernos; y de Enova, un emprendimiento social que anota entre sus logros la graduación escolar de más de 97,000 personas.

También la de Patrick Struebi, de Fraitrasa, para quien es necesario contratar colaboradores que actúen como emprendedores. Pedro Zarur, cofundador de Gruindag, aconseja a aprender a decir no a tiempo y con ello evitar aferrarse y desperdiciar recursos”.

Ingenia Muebles, de los hermanos Vidal, que más que vender lo que querían, le dieron al cliente lo que éste deseaba, y demostraron que es posible innovar aún en los mercados más tradicionales, como también sucedió con Pabisan, fabricante de pan, cuyo fundador Enrique Ramón, lanzó al mercado el pan congelado.

Hugo Hernández Basulto supo que la experiencia es una maestra cruel, pero pasó la lección y formó Lindes, empresa fabricante de vidrio que cuenta entre proyectos la Torre HSBC de la ciudad de México. Esa misma maestra se cruzó en el camino de Gabriel Manjarrez y Pedro Zayas, fundadores de Micel, quienes tras fracasar en el mercado de Estados Unidos vieron que la oportunidad de negocios en telefonía estaba en México.

En “Lo Mío es Tuyo”, Diego Creel y Oswaldo Trava enseñan que las empresas no son hijos, o como estos, también hay que dejarlos ir, por eso pusieron el control de su negocio en manos del gigante estadounidense EZCORP.

Estos emprendedores “trataron de hacer las cosas de una manera diferente y eso es lo que nosotros encontramos como innovación, no solamente entendido como un producto nuevo sino, a veces, como atender una necesidad que no estaba cubierta o tener un modelo de negocio diferente”, abunda Roteta.

El libro, agrega, es la forma que tiene Endeavor de contribuir al ecosistema emprendedor. Éste fue editado por Laura Samper, con la colaboración de Ilse Maubert, Jorge Villalobos, Germán Sánchez y Marissa Sánchez.

El libro tiene un costo de $200 pesos y se puede adquirir en:
Tienda en línea de Kichink
www.kichink.com/stores/emprendedores-endeavor#.Ubh_j_mvEq4
En Endeavor México: www.endeavor.org.mx
Al correo [email protected]
Descarga para iPad
https://itunes.apple.com/us/app/endeavor/id839709202?mt=8

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CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario