Apagadores mexicanos que se usarán en el futuro

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Cuando Larry Page y Sergey Brin diseñaban Google en su tesis de doctorado, no imaginaron que algo relativamente simple como el trabajo para obtener su título se convertiría en el buscador más utilizado en Latinoamérica con 5,500 millones al día, así como una de las empresas más grandes a nivel mundial, con una facturación anual mayor a 500,000 millones de dólares.

Esto es muestra de que en las tesis pueden surgir ideas con potencial para revolucionar al mundo, algo que sabe bien Dan Nurko, quien en su proyecto final de la carrera, diseñó un sistema de iluminación inteligente con conectores que no requiere cables y que se activan con wearables o sólo pasando su mano sobre ellos. Hoy su idea, ya es una realidad en el mercado que derivó en la empresa Kleverness.

“Antes de nosotros, para automatizar las luces de una casa se debía recablear porque todos los apagadores necesitan de un cable extra. Nuestro sistema no lo requiere y se puede instalar en sólo un minuto”, refiere Dan Nurko a El Economista.

El ingeniero en mecatrónica y producción de 25 años de edad, detalló que los aparatos similares existentes utilizan un cable neutro, que alimenta de energía al circuito que a su vez activa el wifi para poder controlarlo desde el celular.

Su invención se diferencia porque, como una pila que tiene positivo y negativo para funcionar, el circuito sólo requiere de un polo para actuar, eliminando el cable. Además, no necesita wifi, pues tiene una red de radio que permite la comunicación entre los apagadores que pueden controlarse desde cualquier parte del mundo.

Añade que cambiar el cableado en Estados Unidos puede costar entre 3,000 y 5,000 dólares, lo que se evita con su sistema, ya que sólo se requiere invertir en el apagador de 49 dólares y dura más que un dispositivo mecánico.

Entre las principales ventajas están programar las luces, que se prendan al llegar o abrir la puerta; despertar con luz a cierta hora o apagarlas en la noche después de no tener movimiento y activarlas o desactivarlas al entrar a la habitación con el celular.

Otra ventaja es que el sistema monitorea la actividad de una persona, por ejemplo, cada cuánto tiempo prende las luces, en qué horarios, tiempo de duración, etcétera, lo que ayuda a tener mejor seguridad, ya que al salir de vacaciones, el sistema se programa para actuar como si la persona estuviera en casa.

Asimismo, el sistema no sólo enciende luces, sino indica el consumo de energía en tiempo real y detecta el tipo de foco utilizado, la marca y hasta puede saber cuándo terminará su vida desde semanas antes.

“Esto es una gran ventaja de comercialización, por ejemplo, cuando el foco vaya a morir, la aplicación puede decir ‘compra tu siguiente foco de la cierta marca, de tantos watts’ y en pocos días te llega el producto desde antes que el otro se funda”, revela.

Para el proyecto, recibió financiamiento de amigos y familia, y por crowdfunding, donde obtuvo más de 100,000 dólares, con lo cual comenzó a producir su primer lote de 50,000 productos que se comenzarán a distribuir en el próximo mes de abril.

Entre los logros que ha obtenido está el crecimiento de colaboradores que hoy suman 16, la plática con tres grandes industrias de focos en el mundo para comercializar sus productos y vencer múltiples retos, como lograr que otros confiaran en él.

Los planes de Kleverness son automatizar el ambiente, implementar un termómetro de control de temperatura y continuar la expansión.

Importancia de patentar

El proyecto comenzó en 2016, pero tomó un año en presentar y proteger la patente en Estados Unidos, la cual fue otorgada en cinco meses, tiempo récord ya que el promedio de espera en aquel país es entre uno y dos años.

En este sentido, Dan Nurko enfatizó lo importante que es patentar cualquier invención porque desafortunadamente hay muchos ingenieros con proyectos innovadores pero que no los patentan.

“La gente que esté innovando en México debe saber que una reunión de media hora con un experto puede cambiarte la vida del negocio”, enfatiza Dan.

Si el emprendedor no hubiera patentado desde un comienzo, su sistema podría haber sido robado, pues “ya hay intentos de copia en internet, pero estamos felices de que fuimos los primeros en protegerlo”.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario