Ancho Reyes busca seducir los paladares europeos

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Roberto Hidalgo, director general de Ancho Reyes, innovar no sólo es visualizar el futuro, también significa mirar hacia el pasado y rescatar tradiciones. Gracias a estas evocaciones, en diciembre de 2012, junto con un grupo de emprendedores, decide utilizar una receta de 1927 originaria de Puebla y, con base en ella, crea un nuevo producto: un licor a base de chile ancho.

“Queríamos rescatar el patrimonio sensorial de México y utilizar uno de los ingredientes que más se emplean a nivel nacional en el aspecto culinario”, menciona Roberto Hidalgo, cuya empresa comercializa la bebida.

A casi tres años de posicionarse en el mercado, la compañía ya exporta el licor artesanal a más de 20 países y espera cerrar el 2015 con una producción de 20,000 cajas (cada empaque contiene nueve litros).

“Empezamos vendiendo en cinco estados de la Unión Americana; hoy nos encontramos en todo Estados Unidos, excepto Alaska, a donde muy pronto llegaremos. Además, desde enero de 2015 países como Inglaterra, Francia, Italia, España, Colombia, Panamá, Canadá y Australia, ya gozan del producto”, afirma el emprendedor.

Nuestro vecino del norte es el principal mercado de Ancho Reyes, allá se envía el 60% de la producción, 30% se distribuye en los más de 450 puntos de venta en territorio nacional, los que incluyen bares, restaurantes, mayoristas, tiendas de autoservicio y departamentales, y el restante 10% es comercializado en Europa, Latinoamérica y Oceanía.

El crecimiento de la empresa ha sido con base en el capital propio y en el esfuerzo constante. Sin embargo, en 2014 participaron en las convocatorias del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) y fueron acreedores de tres millones de pesos, dinero que utilizaron en mercadotecnia y para continuar con la expansión en el mercado.

Asimismo, “hemos tenido el apoyo de ProMéxico para asistir a eventos internacionales como Expo Milán”, detalla.

Un producto artesanal

A pesar de la alta producción, la elaboración del licor de Ancho Reyes sigue siendo artesanal. Comienza en enero con la siembra de chile poblano, insumo que es cosechado entre agosto y septiembre. Una parte de la cosecha se deja madurar hasta que la humedad y el secado del sol concentran sus sabores y le cambia el color, generando el chile ancho.

Una vez seleccionados y cortados a mano, los chiles se maceran en destilado de caña durante seis meses, el líquido obtenido es mezclado con algunos otros ingredientes que dan como resultado el tan popular licor de chile ancho.

Roberto Hidalgo explica que el chile poblano se produce en 38 municipios de la sierra nevada de Puebla, estado donde a mediados de 2016 tienen planeado inaugurar su nueva planta de producción. Actualmente, su empresa opera en las afueras de la ciudad de México y en ella laboran alrededor de 40 personas en la fabricación del licor.

“Queremos regresar a los orígenes y la autenticidad de la marca”, concluye el emprendedor.

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CRÉDITO: 
Zyanya López / El Empresario