Con análisis de datos, mexicana revierte sentencias

Paola Villareal fue reconocida por el MIT Review como uno de los Innovadores menores de 35 años de AL 2018. Foto: Cortesía

A los 12 años, Paola Villareal tuvo su primer acercamiento con la tecnología, su papá compró una computadora para poder enviar correos y para que ella pudiera hacer tareas, después, el mundo digital la llevó a entrar a chats de comunidades de programación, así a los 15 años desarrollaba de forma profesional páginas web.

Ahora, a sus 34 años es reconocida por el MIT Review en español como uno de los Innovadores menores de 35 años de Latinoamérica 2018 y destacada en la categoría Visionarios por su desarrollo Data for Justice, a partir del cual ha logrado revertir la sentencia de 20,000 presos en Boston.

Villareal desarrolló la herramienta Augmented Narrative Toolkit (ANT) como parte de su trabajo en la American Civil Liberties Union de Massachusetts, una organización dedicada a la protección de los derechos civiles, a la cual ingresó por una beca de las fundaciones de Ford y Mozilla.

ANT permite que cualquier persona, sin avanzado conocimiento de programación, realice un análisis de datos. La tecnología la utilizó en Boston, Estados Unidos, para demostrar la relación que existe entre los lugares donde la policía realizaba arrestos por posesión o venta de mariguana y los barrios de personas afroamericanas, latinas, en general no caucásicos.

El sistema de datos se encargó de hacer un mapeo con datos del sistema de justicia criminal, los lugares de detención, el color de piel y la relación con las personas detenidas.

En entrevista con El Economista, Villareal precisó que para lograr resultados no sólo se requiere un análisis de datos, sino de una solución en conjunto: entre comunidades y policías.

“Yo lo veo como una máquina de engranes y la tecnología y los datos son el aceite que permiten que los engranes giren”, expuso.

Las acusaciones fraudulentas

La tecnología la utilizó en un caso que inició en el 2008 y al cual se incorporó en la recta final. Ahí determinó similitudes en las acusaciones de posesión de narcóticos.

En el caso, se descubrió que la química Annie Dookhan, que trabajaba en el laboratorio encargado de determinar qué sustancias incautaba la policía, alteraba las muestras.

“Existía una relación entre el jefe de la policía y ella”, dijo Villareal. “Si ellos querían, te podían mandar a la cárcel por 40 años, porque hay mucha diferencia si es cocaína a menos de 3 gramos o 15 gramos (la que se incauta), cada una de estas características conlleva una condena distinta”, precisó.

Gracias al análisis de datos que realizó Data for Justice, se determinó qué presos habían sido afectados y fungió como prueba para revertir 20,000 condenas.

La tecnología también es aplicable en ciudades y organizaciones. En México, “hay que preguntarnos si la policía está deteniendo a gente sólo porque es morena, indígena o de clase baja. Si rascamos un poquito es muy probable que así sea y que la gente que ahorita está en prisión es morena, indígena y pobre”, finalizó Villareal.

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CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario