Las amigas que diseñan maquillaje más que bonito

Karen Rodarte y Andrea Ibargüengoitia fundadoras de Pai Pai. Foto EE: Daniel Sánchez

Los productos cuidan la piel, sus empaques son biodegradables y apoyan causas sociales

Extracto de mango, aceite de amaranto, avena y karité, sumado a diseños coloridos y pensados por artistas mexicanos, son los ingredientes que hacen de Pai Pai (palabra que significa gente viva, gente que se mueve), no sólo una marca más de cosméticos, sino un referente de belleza natural, saludable y amigable con el medio ambiente.

Hace siete años, Karen Rodarte y Andrea Ibargüengoitia eran amigas de la universidad y tenían un propósito: crear labiales diferentes y que incluyeran ingredientes naturales. Ahí comenzó el sueño que hoy es una realidad desde hace cinco años, su propia marca de cosméticos.

Al sentarse a platicar con El Economista, las emprendedoras narraron que al combinar su gusto por el diseño, la moda y el maquillaje, encontraron una oportunidad de crear un producto que satisficiera todo lo anterior y que además enalteciera la cultura mexicana.

“Quisimos crear un concepto integral, no de cosas bonitas, sino que ayudarán. No queremos tener una marca sólo bonita”, declaró Karen.

Andrea detalló que los productos tienen ingredientes naturales, libres de parabenos, formol y plomo, y ninguno es probado en animales. Además, tienen aprobaciones de salud europeas y de la Administración de Alimentos y Medicamentos.

Cada ingrediente es elegido dependiendo las necesidades que quieran para cada artículo. Por ejemplo, manteca de cupuacu (fruta amazónica con propiedades antioxidantes), que ayuda a la elasticidad de los labios, o el amaranto, que les da brillo y humectación prolongada.

La línea incluye variedad de barnices, labiales y rubores, hechos con diseños que evocan a las tradiciones mexicanas y que se caracterizan por coloridos llamativos, cuyos precios van desde 150 hasta 410 pesos.

El camino

El proyecto de Karen y Andrea comenzó con pequeños pasos de inversión de amigos y familia, préstamos bancarios y ahorros propios. También han conseguido otros financiamientos como el obtenido en el programa en Shark Tank, donde se presentaron el mes de mayo.

Por ahora, están concentradas en levantar una ronda de inversión, con la que planean aumentar el capital humano de Pai Pai, que actualmente es de nueve personas, y que esperan que a final de año crezca a 14, e impulsar su estrategia de marketing y desarrollar más productos para tener una gama completa de maquillaje. Para el siguiente año, su plan es expandirse a Europa y Estados Unidos.

Desde el comienzo se han enfrentado a diversos retos, como no conocer de administración y contabilidad, y sufrir un fraude bancario donde perdieron todos los fondos de su cuenta. Sin embargo, eso no las ha detenido, las ha impulsado a seguir creciendo, por lo que actualmente tienen presencia en su página web, Amazon y 180 puntos de venta, entre los que se encuentran las tiendas ¡Ay Güey! y cuatro sucursales de Liverpool, las cuales planean aumentar en los siguientes seis meses.

Otra de las preocupaciones que en algún momento las invadieron es la competencia con las grandes marcas, algo que han vencido con su concepto de marca con responsabilidad con el medio ambiente y la salud. Además, enfocan su atención en los pequeños detalles y destacan las tradiciones mexicanas, como la difusión de la lengua paipai, que se habla en el centro- sur de Baja Californa de donde proviene el nombre de la marca, específicamente de la comunidad indígena de Santa Catarina. En cada cajita, también incluyen frases como “auka” (hola).

Labor social

Pai Pai se caracteriza por comprometerse con la sustentabilidad, ya que, además de elegir ingredientes naturales, utilizan empaques de cartón y plástico 100% biodegradables, así como vidrio en los barnices.

Otra de sus labores es apoyar a diferentes causas a través de sus productos. Cuando ocurrió el sismo del 2017, se diseñaron labiales y cosmetiqueras con la perrita Frida, y los ingresos se destinaron a la construcción de casas en las inmediaciones de Oaxaca y Puebla. De igual manera, han hecho campañas de rescate animal y han donado artículos a casas hogares de cáncer.

Para los diseños de cada colección, Andrea y Karen invitan a artistas mexicanos a plasmar sus creaciones y contar historias a través de ellas. Comenzaron trabajando con dos artistas al año y ahora suman seis en el mismo tiempo, lo que ha permitido que a la fecha se tenga la colaboración de 19 artistas.

“Buscamos empoderar a los artistas mexicanos con nuestro concepto, que es un lienzo para ellos, donde pueden plasmar su arte y contar historias. Cada colección tiene una historia detrás”, indicó Andrea.

Ejemplo de ello es la colección Cocolvú, que ilustra a perros y gatos llenos de color, vida y que asemejan a los alebrijes, con el mensaje principal de adoptar sin importar su procedencia, porque los animales no son de criaderos, son la combinación de muchas razas.

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CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario