El empleo y la cadena productiva

Con objeto de escribir mi artículo de hoy y solicitando una disculpa por la brevedad del artículo de la semana pasada, me he puesto a revisar todos los artículos que he escrito a fin de complementar algún tema. De entre aquellos que se me han ocurrido para hoy está el del trabajo, y me he dado cuenta de que muchos de lo que he escrito tienen algo que ver con él.

Lo anterior tiene todo el sentido del mundo, ya que cualquier empresa no puede funcionar sin personas que colaboren en ella para que lleve a cabo sus objetivos.

Sin embargo, he seleccionado algunos de los artículos que quiero ligar con el presente. Estos son: “El factor humano” del 6 de octubre del 2015; “Reflexiones sobre el empleo” del 16 de agosto del 2017; “La distracción en el trabajo” del 1 de mayo del 2017; y “El home office” del 5 de junio del 2018. Seguramente, habrá algunos otros artículos que escribí que han tocado el tema, directa o indirectamente, ya habrá tiempo de retomarlos.

En todos los artículos mencionados, lo primordial es la atención que debe poner la administración de la empresa en las personas que trabajan para ella, y las tareas que desempeñan. El objetivo último de contratar a un empleado en cualquier entidad es que éste contribuya al cumplimiento de los objetivos de ésta.

El trabajo es un derecho constitucional que todos los individuos tenemos por ser mexicanos, y el Artículo 123 de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos dice en su primer párrafo que: “Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto se promoverán la creación de empleos y la organización social del trabajo, conforme a la Ley”.

Tanto la Constitución como la Ley Federal del Trabajo fijan como jornada laborable máxima ocho horas diarias para trabajo diurno y siete horas para el nocturno, así como mínimo un día de descanso por cada seis de trabajo. Asimismo establece la existencia de salarios mínimos generales y profesionales; sin embargo, normalmente, los salarios son superiores a esos mínimos, ya que están sujetos a la ley de la oferta y demanda del trabajo y al salario que ofrezcan otras empresas que soliciten los mismos servicios.

La administración de las empresas tiene que llevar a cabo su planeación para determinar cuántas personas necesita contratar, qué labores tiene que asignar y qué salario hay que pagar a cada una para, cumpliendo con las condiciones de trabajo marcadas por la ley, pueda cumplir con sus objetivos de manera productiva.

En este punto es cuando la administración de cualquier entidad tiene que lograr que el trabajo rinda el máximo desempeño para mejorar la productividad, por supuesto que siempre cuidando el cumplimiento de la ley y de condiciones dignas de trabajo.

Para lograr lo anterior, la empresa diseña manuales de políticas, métodos y procedimientos y descripciones de puesto, que permitan a cada persona miembro de la organización conocer todas sus tareas y obligaciones y el efecto que produce en la cadena productiva, el incumplimiento de sus responsabilidades.

El autor es contador público certificado
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