La diferencia entre un tiempo muerto y uno libre

Una de las leyendas de la Mitología Griega nos explica que el padre Chronos o Cronus (Dios del tiempo) se unió a Ananke, la Diosa de la inevitabilidad. De esa unión, crearon la materia y la dividieron en tres: tierra, cielo y mar, creando entonces el universo ordenado como lo conocemos. La creencia dicta que el tiempo y el destino vienen siempre de la mano, y como tal, siempre existirán en el mundo, porque al final ellos lo crearon, como a cada uno de los mortales, dioses o titanes.

El tiempo es inmutable y no se detiene. El mundo siempre ha girado, siempre han cambiado las estaciones del año. Incluso, cuando estamos pasándola bien, creemos que el tiempo corre más aprisa y cuando estamos frente a una etapa incómoda o dolorosa, sentimos que se pasma nuestra historia. La relación entre el tiempo de los seres humanos en la tierra es uno de los temas más estudiados entre los filósofos y científicos; también en el mundo empresarial, porque si bien es cierto que el tiempo se mide de diferentes maneras (por objetivo, por piezas producidas, por utilidad, etc.) también es cierto que podemos encontrar formas alternativas para pasar el tiempo con los tiempos de esparcimiento (libres) y los llamados “tiempos muertos”.

Productivamente hablando, las empresas en México tienen un semáforo que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía se mantiene en rojo, creciendo cada cuatrimestre menos del 1% en el PIB, (para que el semáforo esté en verde, hay que crecer arriba del 4.2% en cada periodo). Los tiempos de producción de las empresas varían, dependiendo de muchas variables, aunque en la mayoría de las empresas, se destinan horarios de 40 a 48 horas semanales de trabajo, las cuales no son suficientes para cambiar el indicador antes mencionado. Algunos empresarios defienden la idea de trabajar sólo tres días a la semana (aumentando el horario de trabajo de 8 a 11 horas diarias) y aunque algunos apoyan esta moción, lo cierto es que se muestra aún como algo irreal en nuestra historia. Esas once horas diarias estarían destinadas a trabajar EN SERIO, sin tiempos libres, ni muertos.

Empresarialmente, los trabajadores, colaboradores, obreros, operadores, meseros o como quiera llamarse la fuerza laboral de la empresa mide los tiempos muertos establecidos de acuerdo a las variables siguientes:

  • Si se producen por el colaborador
  • Si son ajenos al colaborador
  • Si son influenciados por la empresa

En el primer ejemplo, se considera el tiempo de ocio del colaborador cuando lo destina a actividades ajenas a su trabajo, platicar del último chisme de la empresa, ver videos, salir de la empresa, entre otros.

En el segundo bullet, se trata de los tiempos muertos que se crean a partir de las condiciones externas que evitan que un colaborador realice de manera habitual sus operaciones, incluyen los tiempos muertos por cierres de circulación, manifestaciones, cortes de luz o accidentes. En cuanto a las industrias, maquiladoras y cualquier tipo de empresa manufacturera, intervienen los tiempos en que las máquinas tienen que ajustarse, arreglarse o detenerse por causas ajenas a la producción.

Finalmente, en el caso de ser una empresa que cree en la creatividad de los colaboradores de la empresa, promoviendo cierto tiempo de esparcimiento en el turno de trabajo, destinándolo a diseñar proyectos alternos, ejercicio, meditación, etc. Los resultados son benéficos tanto para el colaborador, como para la empresa.

En cualquiera de los casos, el tiempo es una constante preocupación y ocupación para los líderes empresariales y de las nuevas teorías empresariales. Lo cierto es que definiendo las estrategias y los objetivos de la empresa, así como el capital humano adecuado para cada labor, podremos dirigir y especificar los tiempos necesarios de acuerdo a los intereses propios del negocio, empresa, fábrica, etc.

Lo importante de todo está en la simpleza. Si conseguimos que nuestros colaboradores realicen las actividades motivados, desarrollando su potencial y les encauzamos una meta en donde ganemos todos, seguro lograremos hacer mucho más útil nuestro proceso y recordar que, como dice Andrés Roemer: “No tenemos tiempo para detener el tiempo”. Hay que actuar más rápido. Hay que mejorar más rápido y ser constantes en el mejoramiento de nuestro entorno económico.

*Ferenz Feher es Ceo y fundador de Feher & Feher y tiene más de una década de experiencia en el desarrollo de negocios y consultoría empresarial.

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