La economía y la empresa (continuación)

Como hemos visto en artículos anteriores, los administradores de las empresas necesitan fijar metas con el objeto de medir sus logros o determinar las causas de los fracasos. El común denominador de los empresarios exitosos es que no lograron el éxito de la noche a la mañana, sino que se requiere de muchos años de tener iniciativa y aprender de los tropiezos y errores.

Basado en lo anterior, el administrador debe, de alguna manera, hacer una reflexión honesta y reconocer qué acciones han demostrado no arrojar los resultados deseados y cuáles sí, y de esta manera, buscar otras de hacer bien lo que no funciona y encontrar cómo se puede hacer mejor lo que sí funciona.

La semana pasada hablamos un poco de que, con el objeto de llevar a cabo la planeación del negocio, debemos aprovechar la información macroeconómica, sobre todo los indicadores de perspectivas económicas que utiliza tanto el gobierno como otros actores financieros para tratar de prever cómo se desenvolverá la economía en el siguiente periodo.

Con objeto de llevar a cabo nuestra planeación, lo primero que debemos determinar son los objetivos que queremos alcanzar. Por ejemplo, queremos incrementar nuestro volumen de ventas 10% y nuestro margen de ganancia 25 por ciento.

Lo anterior es el qué queremos lograr, después debemos determinar el cómo queremos alcanzar esas metas. Para esto debemos determinar hasta dónde podemos alcanzar ese objetivo mediante la inercia del crecimiento económico, como veíamos la semana pasado, y como complementarlo buscando nuevos mercados.

El cómo alcanzar nuestras metas, también significa determinar el costo que tenemos que incurrir para alcanzarlas. Por una tendencia normal de la economía, los costos tenderán a incrementarse por efectos naturales de alzas en los precios de bienes y servicios, como es el incremento de los sueldos y salarios que hay que pagar a todos los colaboradores de la empresa. Con el objeto de proyectar éstos, deberán utilizarse también los criterios de política económica que publique el gobierno para determinar cuál es la inflación esperada, así como el aumento en salarios mínimos y otros indicadores que nos puedan ser aplicables.

Por otro lado, la administración tendrá que buscar la forma de mantener los costos y gastos en un nivel razonable con objeto de alcanzar la rentabilidad buscada. Lo anterior significa ahorrar eliminando todos aquellos costos excesivos o innecesarios dentro de la empresa; así como mantener una vigilancia y control estricto, cuidando que no haya desviaciones del mismo.

También debemos cuidar y dar seguimiento al cumplimiento de las metas. Al primer indicio de que existen señales de que no podrán ser alcanzadas, la empresa deberá ajustar sus costos y gastos a la nueva realidad esperada.

En ese mismo orden de ideas, el administrador de la empresa deberá tener una actitud proactiva y preventiva más que reactiva. Esto quiere decir que debe anticipar los cambios y situaciones económicas que puedan afectar adversamente a la empresa para tomar medidas anticipadas a los eventos. Esto sólo lo puede lograr contando con información suficiente, que permita tomar medidas con un tiempo razonable de anticipación y que eviten que la empresa se vea afectada en su patrimonio, resultados y habilidad para seguir operando.

Dentro de la información que deberá tener el administrador, es por lo menos un resumen de los principales indicadores económicos del último periodo, así como la actividad económica dentro del sector comercial y/o industrial en donde opere la empresa. Siempre es necesario buscar a un asesor para llevar a cabo los análisis y determinar los impactos en las empresas.