La economía y la empresa

El pasado jueves, en la firma, llevamos a cabo una plática a clientes y amigos sobre las reformas fiscales y las perspectivas económicas. En cuanto a las reformas fiscales, ya hablamos brevemente en el artículo de la semana pasada. Basta recordar que como parte de las promesas de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador, estaba no subir los impuestos por el primer año de su mandato, promesa que ha cumplido; sin embargo, se ha eliminado la posibilidad de compensar los impuestos generados a favor del contribuyente contra otros impuestos de diferente naturaleza (la llamada compensación universal), lo que puede frenar el proceso de recuperación de dichos importes por parte de los causantes.

Por otro lado, se han decretado beneficios fiscales a las empresas que tengan operaciones en la franja fronteriza norte de nuestro país, para estos efectos se han establecido condiciones para poder acceder a dichos estímulos fiscales, que son únicamente por dos años.

En el presente artículo quiero llamar la atención al respecto de la importancia que tienen las perspectivas económicas que ha marcado el gobierno sobre la empresa, sea ésta chica, mediana o grande.

El gobierno, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), establece la mejor estimación respecto de cómo se desarrollará la economía del año, con objeto de presupuestar la actividad económica, determinar las necesidades económicas del gobierno, cuántos impuestos generará la economía y cómo obtendrá los requerimientos adicionales para efectos de cubrir sus necesidades.

El proceso anterior es (o debería ser) efectuado por todas las empresas para determinar cuál es el nivel de ingresos que obtendrán y de esa manera presupuestar todos los costos y gastos que tendrán que incurrir para generar dichos ingresos. Partiendo de los ingresos que generó cada empresa en el periodo anterior, deberá determinar qué tanto es posible incrementar esos ingresos. Dicho incremento dependerá de dos factores: el primero es la participación de la empresa en el mercado y qué tanto puede quitar participación a sus competidores y favorecer la propia; el segundo factor es qué tanto el crecimiento de la economía podrá impulsar al negocio de la empresa para vender más.

El crecimiento de la economía está medido en el crecimiento en el Producto Interno Bruto (PIB), es decir que tanto está creciendo la producción de bienes y servicios en la economía, que para el año 2019 está esperado en 2.0% según la SHCP; sin embargo, ese dato es un promedio de todos los sectores de la economía, además es un promedio nacional. Las empresas tendrán que buscar la información de crecimiento esperado dentro de su sector y en el área geográfica en donde llevan a cabo sus negocios.

Otro factor importante que las empresas deberán tomar en cuenta es la inflación esperada, que para el año 2019 está estimada en 3.4%; recordemos que la inflación es la pérdida en el poder adquisitivo del dinero, por lo tanto, sería equivalente al incremento promedio de los precios de los bienes y servicios de la canasta de productos que integran el índice. Este factor la empresa lo deberá tomar en cuenta como un efecto potencial de incremento en el precio, que también puede frenar el crecimiento de sus ventas. La empresa tendrá que alcanzar un equilibrio entre el incremento del precio de los bienes o servicios que adquiere contra los que puede llegar a vender y evitar perder competitividad.

El incremento en los salarios mínimos no forzosamente tendrá un efecto en el aumento de las ventas de la empresa, ya que eso está contemplado en el incremento del PIB y en el de la participación en el marcado que pudiera tener. Asimismo, podría tener un efecto en el incremento de los costos de la empresa, en la medida en que se ajusten los salarios de su personal.

La administración de la empresa tendrá que hacerse llegar todos los datos de estimaciones macroeconómicas que la afecten y tomarlos en cuenta para su planeación.