La demanda del “Due Diligence”

Actualmente, el mundo está convertido en un mercado globalizado y cambiante, donde las empresas buscan estrategias para crecer y ganar competitividad para alcanzar su potencial en este mercado moderno. Una de las estrategias más recurrentes y complejas a nivel empresarial son las fusiones y adquisiciones de empresas, mejor conocido por su acrónimo en inglés “M&A Merger and Acquisition”.

Cada etapa del proceso en la compra y venta de un negocio es de vital importancia para la toma de decisiones y el desempeño a futuro del negocio en conjunto. Algunas de las principales etapas involucradas son la preparación de la oferta, los prospectos, la negociación, la estructura de la transacción, la investigación o el “Due Diligence”, la integración, los contratos, entre otras relacionadas dependiendo el tipo de la transacción.

Enfocándonos en uno de las etapas clave en el proceso de fusiones y adquisiciones, el “Due Diligence”, como habitualmente se le conoce, o diligencia debida, la traducción literal en español, es un informe que cada vez es más utilizado dentro del ámbito empresarial, que ayuda a analizar y verificar la información de la empresa o línea de negocio a adquirir o a vender.

El “Due Diligence” tiene como objetivo primordial la indagación en áreas específicas para minimizar los riesgos que asumen las partes, ya sea al comprar o al vender una empresa, total o parcialmente, asimismo, de facilitar la toma de decisiones relacionadas a la transacción sobre el precio, el perímetro, las cuestiones legales o contractuales, las contingencias, los compromisos, el establecimiento de condiciones, entre otros hallazgos críticos.

Hoy en día, existen diferentes tipos de “Due Diligence” como el laboral, el legal, el fiscal, el comercial, el operacional, el ambiental y el financiero, entre los informes más utilizados, cada uno de ellos tiene un impacto positivo durante y después de la adquisición.

Detallando un poco más los procedimientos inherentes principales del “Due Diligence” financiero, que es considerado como uno de los informes indispensables y más integrales, son los siguientes:

— La rentabilidad real del negocio, comúnmente analizando la utilidad antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización, mejor conocido por su acrónimo “EBITDA”. Las compañías normalmente toman el EBITDA para valorar la empresa.

— El análisis de los estados financieros históricos y/o proyectados, principalmente el balance general, el estado de resultado y el flujo de efectivo, así como de sus rubros más significativos.

— La calidad de las utilidades, conocido como “QoE” o “QofE” (Quality of earnings), y la calidad del activo neto, que están impactados con ajustes potenciales que se encuentran durante la revisión para mostrar la información real del negocio.

— La distinción del capital de trabajo, inversión en bienes de capitales o “CAPEX”, deuda neta, razones financieras, entre otros hallazgos críticos.

Cabe resaltar, que el “Due Diligence” es un informe cada vez más demandante por los inversionistas, dado que no emite una opinión como lo hace la auditoria, emiten observaciones y comentarios de la información analizada, y usualmente se muestra a través de un reporte ilustrado con tablas, gráficas y descripciones precisas con la finalidad de que el usuario interesado tenga un mejor entendimiento del negocio.

El autor es José Arturo Vera García. Integrante de la Comisión de Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio de Contadores Públicos de México