El fantasma de Trump y la política económica en México

Posibles escenarios

Gran preocupación y expectativa ha causado en nuestro país las futuras elecciones de los Estados Unidos de Norteamérica el próximo ocho de noviembre de este año y sobre todo, las posibilidades del arribo de un Presidente Republicano a la Casa Blanca bajo la figura de Donald Trump, lo cual para el que escribe estas líneas es meramente una “llamarada de petate”.

Y lo digo así, porque para los hacedores de la política económica en México, a estas alturas ya han de tener dibujados los probables escenarios que tal hecho podría ocasionar para el país y han de saber que parte del show montado, obedece a las ya bien conocidas formas de operar de las campañas políticas, por cierto ya conocidas en México.

Elecciones en EU e interpretación en México

Desprestigio, aunado a un ligero análisis geopolítico y económico, es la tónica que al parecer dibuja las elecciones norteamericanas y sobre todo su interpretación en México.

Si hacemos un breve análisis del panorama político de los Estados Unidos de Norteamérica, aunado al escenario económico y social, podemos ver que esa nación atraviesa por serios problemas en todos los campos.

Políticamente, tanto interna como externamente, dicha nación muestra un panorama en el que el Presidente en turno; no ha logrado instaurar muchas de las ideas y promesas hechas en campaña en cuanto a un mejor nivel de vida del pueblo norteamericano, amplias reformas migratorias, retiro de tropas y desmantelamiento de bases en el extranjero y sobre todo una fuerte lucha contra el terrorismo; el cual se ha convertido en un serio problema para esa nación por las graves consecuencias que implica tanto su combate como la profunda diversificación y ramificación que han tenido esos grupos en los últimos años.

Con el pueblo norteamericano, el problema de la seguridad social en materia de salud, se ha tornado en un asunto de fuerte discusión por el costo que ello implica y su impacto en el déficit público de esa nación y porque día a día, como en toda sociedad, aparecen nuevas enfermedades y se complican las ya existentes con un costo creciente para el estado y la necesidad de plantear nuevas e ingeniosas medidas de prestación del servicio a bajo costo y gran eficacia.

En materia económica, la cada vez mayor competencia global, ha obligado a las naciones y sobre todo, a las grandes potencias mundiales a redefinir la cadena de valor en los procesos productivos; dando como resultado que para la fabricación de un producto a bajo costo, exista la necesidad de parcializar procesos y redistribuirlos hacia aquellos países que ofrezcan menores costos y mayores ventajas competitivas, lo que obliga a los competidores a hacer uso de tratados y acuerdos comerciales multilaterales a fin de estar en la competencia por llevarse la mayor tajada del mercado.

Todo ello, obliga a las empresas a redistribuir actividades de diseño, producción, comercialización y demás en función de; las vocaciones productivas de los países y regiones y en deterioro; muchas de las veces, de aquellos puestos de trabajo que son trasladados de un país a otro en función de las habilidades y calificación de la fuerza de trabajo.

Falta de oportunidades, escasos empleos, desarrollo tecnológico e innovación, así como la modificación de las leyes laborales y políticas de migración, es el panorama a nivel mundial que se vive día a día y que refuerza el surgimiento del nacionalismo, el racismo y demás signos de proteccionismo tanto local como internacional que envuelve a las economías del orbe.

La Visión de Trump

Ante el panorama planteado, se puede esperar que surjan fantasmas como el de Trump, con una gran carga de retórica nacionalista y poco pragmatismo; donde prive más la habladuría que la acción.

Que surjan personajes con una gran carga de agresión verbal, fortaleza e imágenes privativas de los súper héroes que lo pueden todo, dispuestos a retar a quien se les ponga enfrente y capaces de vender imágenes; si las analizamos con detenimiento veríamos sólo eso, imagen, pues estoy seguro que los asesores políticos indican a sus candidatos que deben vender aquello que pueda ser usado como una receta infalible para hacer creer a quien la toma, que el terrorismo, la competencia laboral provocada por los flujos migratorios, la falta de crecimiento, entre otros problemas, pueden ser remediados con proteccionismo en todas las formas habidas y por haber.

Si analizáramos con lupa los hechos; podríamos ver que ante tanta globalización e interdependencia no se pueden tirar o modificar tratados y acuerdos económicos nada más porque sí y que ante la necesidad de lograr un mayor crecimiento económico e innovación; no se puede evitar que los agentes productivos y la sociedad se interrelacionen a fin de potenciar su creatividad y capacidad de emprendimiento.

Sería imposible pensar, que ante los problemas tan serios que tiene el mundo la solución sería aislarse con un muro; el cual es pura retórica en donde si algo se necesita es la unidad de las naciones y sus habitantes; pero en fin, lo hasta aquí planteado es una visión muy superficial de algo más agudo que difícilmente no pueda ver un hombre de negocios como Trump -pues si algo hay que reconocer a ese individuo, es que tiene visión y sentido común-.

También, lo saben los hacedores de la política económica de este país: para marcar las rutas, las estrategias y las alternativas que lleven la nave al puerto, es necesario anticiparse a la tormenta y para ello; se necesitan ver claramente los obstáculos y la manera de cómo esquivarlos para no encallar y no dejarse llevar por el canto de las sirenas so pena de convertirse en piedra.

Sea cual sea la suerte de Trump, su discurso es meramente un fantasma que ronda las oficinas de los hacedores de la política económica y no hay porqué preocuparse pues a fin de cuentas, saben que dicho fantasma es inofensivo y sólo llego acorde a la época de brujas.

El autor es Economista y Catedrático de Posgrado de la EBC en el Campus Dinamarca