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Design thinking en tu PYME

Los hábitos de compra de tus clientes están cambiando constantemente. Es una de las razones por las cuales el concepto de innovación tiene que estar presente todos los días en tu negocio o empresa. Desde el saludo inicial, hasta el servicio post venta, hay que mantenernos bajo una misma línea: la de la excelencia. Por ello, y ante la velocidad con que surgen nuevas tendencias en marketing empresarial, creo que es momento de hablar del Design Thinking aplicado a las Pymes.

Seguro conoces una tienda departamental, un banco que ha cambiado recientemente su infraestructura, o un supermercado en donde encuentras todo lo que realmente buscas y un poco más. Eso es design thinking el estudio de los comportamientos de los consumidores y con base en ellos se diseñan los espacios de compra. Por ello encuentras huevo en el área de verduras, destapadores en el área de cervezas y los dulces siempre están al alcance de los más pequeños de la casa.

En una franquicia, por ejemplo, no es casual que el área de comida esté frente a los mostradores, o que los accesorios de moda estén en la línea de cajas. Esos pequeños grandes detalles son los que hacen del desing thinking una de las herramientas más solicitadas a la hora de diseñar un espacio de venta, ya que, a prueba de ensayo y error, se crea el ambiente ideal para la compra.

El objetivo principal es resolver las necesidades específicas de los clientes. Aunque este tipo de estrategias están al alcance de todos, son las marcas reconocidas las que empezaron a dominarlas, pero también se pueden implementar en el día a día de tu negocio con una serie de actividades en donde el único fin es crear e innovar #experienciasdecompra.

Primero que nada, hay que entender que el design thinking tiene una serie de pasos específicos que básicamente cumplen con las siguientes etapas:

  • Empatizar: Hay que comprender a profundidad a tus clientes, dependiendo de la solución que quieras ofrecerles, de acuerdo a su entorno.
  • Definir: De acuerdo a la información que recabamos en la primera etapa, hay que segmentarla de manera tal que nos pueda aportar nuevas ideas para el negocio.
  • Idear: Es momento de ser creativos y girar sobre nuestros pasos, de ser necesario. Es momento de soltar todas las ideas que tengamos en la cabeza.
  • Prototipar: Aquí es donde la magia sucede. Si se crean productos nuevos, si se define un espacio especial para ciertos productos, si cambiamos el empaque. Todo tiene cabida, la idea es tener tangible el cambio para la última etapa.
  • Testear: Una vez creada la innovación, es momento de lanzarla a un grupo de clientes o consumidores, elos darán el voto final a tu creación.

Es importante resaltar que no es necesario seguir el orden de estas etapas, pero es vital realizarlas todas para conocer los matices del modelo de design thinking. Cada etapa tiene una serie de actividades, con objetivos específicos, por ejemplo:

  • EMPATIZAR: Mapa de actores, observación encubierta, mapa de empatía, mapas del presente y el futuro, matriz FODA y curvas de valor.
  • DEFINIR<:/strong> Inmersión cognitiva, solución a las preguntas ¿qué?, ¿cómo? Y ¿por qué?, metodología SCAMPER, grupos de enfoque, etc.
  • IDEAR: Interacción constructiva, diseño de las entrevistas, story telling, estrategia de los 5 por qués, mapa de atracción de clientes, etc.
  • PROTOTIPAR: Mapas mentales, entrevistas, Customer Journey, toolkit, estrategias sería/no sería; dentro/fuera.
  • TESTEAR: Tabla de reacciones (moodboard), usuarios extremos, diagramas de Porter, de causa-efecto, etc.

Como puedes ver, la metodología del design thinking puede verse compleja, pero si dedicas un día a las actividades de mejora, tendrás en menos tiempo, más clientes y mejores ventas. Al final del día, aplicar el design thinking nos ayudará a “encontrar un mágico balance entre el arte y el negocio; la estructura y el caos; la intuición y la lógica; la conceptualización y la ejecución; la alegría y la formalidad; y sobre todo, entre el control y el empoderamiento”.