Pesimismo u optimismo informado

Dicen que la diferencia ente el optimista y el pesimista es que el segundo es un optimista bien informado. La verdad es un poco más compleja que eso. Los pesimistas ven todo como problemas sin solución, los optimistas normalmente ven todo como si no hubiera obstáculos o problemas sin resolver. Sin embargo, el mundo no es blanco y negro, la mayor parte de las personas están en la zona intermedia, algunos tendiendo hacia el pesimismo y otros hacia el optimismo, pero son pocos los que están en los extremos.

Para efectos de administrar cualquier organización, los encargados tienen que encontrar un equilibrio entre el optimismo desenfrenado y el pesimismo bloqueador. El primero tiende a lanzarse a proyectos nuevos sin un análisis de las dificultades que pueda haber, mientras que el segundo simplemente no iniciará un proyecto nuevo que pueda poner en riesgo su estabilidad.

Todas las organizaciones tienen que avanzar y adaptarse a los cambios de la sociedad. En cualquier empresa cuando la administración comienza a detectar estancamiento en sus operaciones, tendrá que analizar sus causas. A veces la administración está tan convencida de sus prácticas de negocio, porque por años han dado resultado, que ven peligro en cualquier cambio. Por otro lado, están aquellos que ven en el cambio la única alternativa para resolver el futuro de la empresa y se avientan a hacerlo, sin tener una conciencia clara de lo que significa.

Henry Ford, fue un empresario exitoso que en su momento revolucionó los procesos industriales al desarrollar la producción en serie, mediante la aplicación de procesos y técnicas uniformes en la producción de vehículos. Sin embargo, cuando su hijo Edsel empezaba a tomar el control de la empresa familiar y empezó a trabajar en el sucesor del Modelo T, su padre lo bloqueó por estar convencido de que el Modelo T era el factor de éxito de la empresa. Fue hasta años después, ante la caída de ventas, que Edsel lo convenció de lanzar el Modelo A.

Otro ejemplo del exceso de precaución ante las nuevas tecnologías fue Kodak, que tuvo el dominio de la industria de la fotografía y que en los años 70 desarrolló la fotografía digital, pero que dejaron ir por que no le vieron futuro, lo cual en el año 2012 pondría a la empresa al borde de la quiebra, al reaccionar tardíamente a los rápidos cambios tecnológicos de la industria.

Hoy en día, los avances tecnológicos están cambiando la forma en la que las industrias desarrollan sus actividades. Desde la robotización de los procesos industriales, comerciales y administrativos hasta la anticipación de los gustos y necesidades de los consumidores, mediante el uso de el análisis de grandes cantidades de información a través del big data y la inteligencia artificial.

El riesgo de la innovación es no prever todos los problemas que puede acarrear la aplicación de lo nuevo. Cualquier cambio requiere preparación y una cuidadosa planeación. Siempre se tienen que tomar en cuenta todos los escenarios posibles a la hora de determinar aquellos cambios que se creen convenientes para la entidad.

La planeación de cualquier nuevo proyecto, desde sus etapas iniciales, debe contemplar, además del costo financiero de llevarlo a cabo, los siguientes asuntos: análisis de pros y contras del nuevo proyecto y las consecuencias que puede tener no llevarlo a cabo; complejidad en el proceso de implementación de dichas mejoras dentro de la organización; impacto que tendrá sobre las operaciones actuales y los cambios que pueden significar en la organización; todos aquellos asuntos que puede esperar que salgan mal, y los planes de prevención y en su caso de corrección; posibilidad de tener alertas oportunas de que las cosas no salen como se esperaba, que permitan cancelar el proyecto sin que haga mayor daño a la organización, y posibilidad de hacer el proyecto en una nueva entidad para separar los riesgos del actual con el nuevo.

Todo lo anterior debe estar en un análisis de factibilidad que incluye desde la conceptualización de las mejoras o nuevos proyectos que se quiere implementar hasta los beneficios que se espera obtener de ellos.