La corrupción nos afecta a todos: La lucha en México apenas comienza

La corrupción en nuestro país, se dice que existe desde tiempos históricos; se dice que hemos crecido como sociedad con el “gen de la corrupción” y que por eso nos es tan difícil luchar contra este mal que nos aqueja a todos. Sean pequeñas, medianas o grandes empresas, este flagelo corrompe el tejido social, provocando una ruptura en nuestra ética individual, social y empresarial.

Desde el impacto que tiene este delito para las empresas, podemos hablar de que incrementa el costo de hacer negocios, ya que las trabas y los “pagos de facilitación” que se van sumando, dan como resultado grandes pérdidas para todos. No sólo las grandes empresas son víctimas de este mal ya que las mipymes también lo sufren. La burocracia de los trámites, los sobornos que hay que extender a funcionarios para conseguir un permiso y la impunidad en muchas denuncias, entre otras cosas, son un claro ejemplo de lo que nos cuesta la corrupción.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) cita una frase que vale la pena retomar: “Transamos y No Avanzamos”. Nuestro país fue ubicado, por el estudio 2016 de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional como el más corrupto de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y desafortunadamente, este resultado le resta a México la enorme oportunidad de poder fortalecer las relaciones comerciales y atraer la inversión extranjera. Al final del día, aunque creamos que “no nos afecta”, todos terminamos pagando el alto costo de la corrupción.

La lucha de manera formal contra este cáncer social apenas comienza. Con la publicación del Sistema Nacional Anticorrupción, se ha marcado un paso memorable en nuestra historia, uno que diversos países ya habían dado con sus leyes anticorrupción. Tal es el caso de la FCPA (Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero) de los EE.UU y de la UKBA (Ley Anticorrupción del Reino Unido).

Sin embargo, la corrupción no sólo está presente en México, sino que todos los países sufren de ella. Por tal motivo, en el 2004 las Naciones Unidas firmaron la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. En dicho texto, este organismo internacional menciona: “La corrupción es una plaga insidiosa que tiene un amplio espectro de consecuencias corrosivas para la sociedad. Socava la democracia y estado de derecho, da pie a violaciones de los derechos humanos y distorsiona los mercados, menoscaba la calidad de vida y permite el florecimiento de la delincuencia organizada, el terrorismo y otras amenazas para la seguridad humana.”

De esta convención, que fue firmada en nuestro país en Mérida, Yucatán, se desprende 09 de diciembre como el Día Internacional contra la Corrupción. Día en que países, gobiernos, sociedad civil e iniciativa privada deben de emprender acciones para poner un alto a este cáncer y poder decir “Unidos Contra la Corrupción.”

El autor es Daniel A. Ortiz de Montellano Velázquez, integrante de la Comisión de Prevención en Lavado de Dinero del Colegio de Contadores Públicos de México.