¡Ahora sí veamos de qué lado masca la iguana!

Finalizando esta serie de los pasos necesarios para llevar a cabo el proceso administrativo dentro de las empresas y su aplicación a nuestras funciones como directivos, hoy toca hablar de la última fase: el control.

¡No me malinterpretes! No hablo del control hacia las personas o de ese terrible sentimiento que hace que queramos que los demás acaten nuestras órdenes, pero sí de los pasos que nos ayudan a medir y corregir el desempeño de nuestros subordinados y de la metodología que estamos aplicando en equipo ya que, al final de cuentas, la intención es asegurar que los objetivos de nuestra empresa o área sean alcanzados.

Para poder realizar lo anterior, es muy importante poder medir lo que hacemos en la etapa de dirección, ya que por ahí dicen que lo que no se mide no es mejorable y esto quiere decir precisamente llevar un control estadístico de lo que pasa o deja de pasar cuando estamos dirigiendo un proceso administrativo para poder ver la manera de evitar que se repitan los errores o de potenciar los aciertos, que es justamente la intención de la fase de la cual estamos hablando

De manera general, podemos decir que la fase de control establece y compara estándares, que son medidas con las cuales podemos ver si estamos o no en el rumbo adecuado. Estos estándares pueden ser:

  • De cantidad: número de existencias, volumen de producción o resultados, cantidad de campañas logradas, etc.
  • De calidad: especificación mínima de lo que queremos lograr en nuestro producto terminado o servicio.
  • De tiempo: es el periodo de tiempo que nos llevará dar un determinado servicio, llevar a cabo un cierto paso o elaborar un producto.
  • De costos: valor monetario de la producción del servicio o bien, de los gastos de venta, de los gastos de administración, etc.

Una vez establecidos estos estándares, los medimos y los comparamos con lo que tenemos o alcanzamos a lograr para verificar errores o desviaciones en el proceso. Y una vez que identificamos estos errores, los corregimos para poder llegar al estándar deseado.

En una palabra, el control consiste en verificar que lo dirigido esté en concordancia con lo planeado y organizado y aquí es donde se integran todos los pasos del proceso administrativo. Como empresarios y directores o gerentes, es muy importante que este paso nunca sea omitido ya que sin él, realmente nunca estaremos en condiciones de saber si llegamos o no al resultado esperado.

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El autor es director general de Tok Relaciones Públicas