Consejos para tener un gasto inteligente

Uno de los más grandes retos hablando de Finanzas Personales, es la forma en la que administramos nuestros recursos (dinero), un hábito que debería ser parte fundamental de nuestro día, incluso, una obligación como comer o tomar agua; sin embargo, no existe una cultura enfocada en saber administrarlo, ya sea por falta de educación financiera, o por miedo a darnos cuenta que realizamos gastos innecesarios.

En realidad, no es complejo saber manejar nuestro dinero, pero implica: disciplina, constancia, conciencia y responsabilidad, estos elementos traerán como consecuencia dos grandes beneficios: tranquilidad y una adecuada toma de decisiones del manejo de nuestros recursos, a esto se le llama gasto inteligente.

El gasto inteligente, consiste en entender cuál es mi ingreso, y cuáles son mis necesidades de consumo básico, es decir, aquellos gastos que de no hacerlos, me vería en riesgo como persona (alimentación, transporte, educación, luz y renta). Una vez identificado, requiero hacer un comparativo de mis ingresos contra mis gastos, y determinar el porcentaje que cada uno representa, con el resultado sabré de cuánto dinero dispongo para gastos que pudiera destinar a entretenimiento, créditos, viajes, telefonía celular, etcétera, y a partir de ello poder hacer un plan de gastos que me permitirá saber hasta dónde me es posible consumir, sin poner en riesgo mis finanzas.

Hay productos que por el costo que representan, no pueden ser comprados de manera “natural”, como casas, autos o viajes, por lo que en ocasiones, es necesario recurrir al crédito, cabe mencionar que su costo (tasa de interés), no es necesariamente negativo, si sabemos elegir el adecuado, este se convierte en una herramienta, que bien utilizada, nos puede ayudar a adquirir productos, los cuales se podrían considerar patrimonio y representan de alguna forma un tipo de inversión. Algunos créditos que podemos utilizar son: tarjeta de crédito, créditos personales, créditos al consumo o créditos hipotecarios.

También se considera gasto inteligente, saber elegir el crédito adecuado para tipo de producto que se requiere, incluso saber utilizar una tarjeta de crédito podría generar beneficios si se aprovecha su estructura, como crédito revolvente, que permite consumir con los recursos de este tipo de créditos, tener hasta 50 días para cubrir una deuda y no pagar intereses por ello.

Este es un tema por demás importante para nuestra vida diaria, aplicarlo nos permitirá administrarnos correctamente, pero lo más importante, poder cumplir con todas nuestras metas de manera adecuada, bajo estos elementos sugiero una fórmula que nos permitirá cumplir con este objetivo: “60-30-10”.

La formula “60-30-10”, consiste en destinar el 60% del ingreso a las necesidades básicas, el 30% a gastos como entretenimiento o viajes y 10% al ahorro, con ello, lograremos cumplir nuestras metas financieras, tener un buen historial crediticio, y el ahorro necesario para imprevistos o gastos que, en un futuro, podrían ser destinados a invertir en nuestro patrimonio.

El autor: Ramón Bernardo Martínez Juárez, catedrático de la Escuela Bancaria y Comercial, Director de Proyectos y Entrega el Cambio en Banco Sabadell, cuenta con 15 años de experiencia en el Sector Financiero Dirigiendo áreas de Finanzas, Administración y Operaciones.

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