Conseguir empleo, ¿tema de escuelas y gobierno?

Son diversos los estudios poco halagadores respecto a la situación educativa y generación de empleos en el país. Un informe reciente de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) sitúa a México como el segundo país con el mayor número de adultos sin bachillerato. Apenas 40% de la población de 25 a 64 años en México cuenta con el certificado de tal nivel académico. Sólo Turquía nos supera.

Lo evidente es pensar que si el nivel educativo es bajo, hay un impacto negativo o disminuyen las posibilidades de obtener un buen empleo. Una educación “adecuada” es el pasaporte al empleo y la posibilidad para mejorar la calidad de vida, resume el análisis ¿Cómo va la vida? 2015 de la OCDE.

¿Enamoro o asusto?

Me detengo en la frase “pasaporte al empleo” para pensar en ¿qué otros aspectos hay detrás de una contratación? Aquellas conductas, respuestas, mensajes que no fueron enseñados ni en el bachillerato, o la licenciatura, y sí que restan posibilidades al candidato de ser contratado. Cierto, mientras mayor la instrucción académica, crecen las herramientas para afrontar una búsqueda laboral. Sin embargo, ¿en qué lugar queda el sentido común al buscar una oportunidad? Eso que no representa una materia académica, pero es vital al aplicar a los empleos.

Una empresa, con un buen ejercicio de marca empleadora para ‘seducir’ al candidato, ayuda a que el candidato quiera poner su experiencia a disposición de la organización. De la misma manera, un aspirante al puesto necesitar clarificar los argumentos para demostrar por qué es el mejor. En ese acto de “coquetear” se pierde el sentido común. La razón de ello, quizá, es que empresas y aspirantes muchas veces viven la contratación en forma totalmente opuesta:

Como empiezan esas diferencias:

Candidatos Organización Organización
94% quiere comentarios de su entrevista 41% da comentarios.
60% usa redes sociales para buscar oportunidades 2% tiene estrategia de redes
53% se promueve en redes sociales 15 es el promedio, si acaso, de post corporativos.

Estas cifras, producto de un estudio realizado por LinkedIn, conduce a pensar que el sentido,
común, entendido como compartir convicciones, no siempre impera en la búsquedas laboral, y no existe porque cada cual, empresa y candidato, se mueven en un concepto diferente. En muchas compañías sobresale un marcado hermetismo sobre las vacantes, que no ayuda considerando que 69% de los aspirantes desea tener retroalimentación sobre las responsabilidades del puesto que desempeñará.

Ejercer una marca empleadora poderosa queda en la ‘cancha’ de las empresas. Gobierno y escuelas tienen grandes retos, tanto para trabajar en jóvenes competencias útiles a lo largo de su trayectoria, como crear un mercado laboral con mejores condiciones de contratación. Mientras eso sucede, ¿qué hacer como candidatos para incrementar nuestro valor de marca?

300 es una cifra que debemos tener en mentes, ese número o más son los candidatos que aplican por una vacante. Sin importar la carrera, trabajar en el concepto de sentido común al buscar trabajo, para crear un mejor acercamiento con las empresas, es algo que empieza por:

  • Evitar los excesos de confianza. Aún al ser un candidato experimentado, más vale no quedarse con las respuestas de rutina para atender una entrevista. Hace lucir como “un candidato más”.
  • Tener una maestría cuenta, claro. Pero es importante saber cómo vender el conocimiento, sin la sobreventa. Recuerda que las entrevistas son ‘negociaciones’, hay que evitar comerse el mundo sólo y no invitar al reclutador.
  • ¿Por qué permanecer en silencio en la entrevista? Si tienes minutos valiosos (al menos siete) para hacer tu venta profesional y proyectarte en la organización.
  • Sentido común implicar escuchar la necesidad del otro; entender cuándo hablar y en qué momento callar, también. Observe al reclutador para ofrecer soluciones.

* La autora es especialista en temas de educación, desarrollo de carrera y recursos humanos. Autora del libro ¡Contrátame!

@vargasivonne