La contabilización de la investigación y el desarrollo

El empresario incluso puede solicitar apoyos gubernamentales para el proyecto, siempre y cuando éste sea aprobado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en cuyo caso recibirá una parte de los recursos necesarios para la investigación y el desarrollo.

Cuando un empresario es también un emprendedor está dispuesto a arriesgar sus recursos en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan desarrollar nuevos productos o servicios, aumentar la producción de los productos o servicios ya existentes, mejorar la calidad y el uso de los recursos, aprovechar desperdicios y disminuir el impacto ambiental que tenga su producto, etcétera.

El empresario incluso puede solicitar apoyos gubernamentales para el proyecto, siempre y cuando éste sea aprobado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en cuyo caso recibirá una parte de los recursos necesarios para la investigación y el desarrollo. En estos casos tendrá que cumplir con las obligaciones que le marque el Consejo, así como con las reglas fiscales.

Normalmente, el empresario querrá que todo el gasto de inversión en este tipo de proyectos sea considerado como un activo intangible; sin embargo, para que esto suceda, tendrá que cumplir con ciertas condiciones, las cuales son difíciles de cumplir en etapas tempranas de un proyecto.

En un proyecto de investigación y desarrollo, normalmente tendrá que haber un presupuesto detallado aprobado. La investigación y el desarrollo no son fortuitas, aun cuando algunos casos pudieran hacer creer que es así. Cuando una empresa o cualquier otro tipo de institución se propone iniciar un proyecto de este tipo, deberá tener claro los siguiente: el objetivo final del proyecto (por ejemplo, encontrar una cura para las ronchas provocadas por las picaduras de mosquitos), los recursos que serán utilizados en el proyecto tanto humanos como materiales y por supuesto económicos, los tecnológicos y las asociaciones con otras instituciones necesarias por el potencial de colaboración (universidades u otros centros de investigación).

Otro aspecto importante por definir son las etapas de éste, cómo se distribuyen los recursos en las mismas y los tiempos máximos para obtener resultados en cada una de éstas, de otra manera puede convertirse en un barril sin fondo.

Por último, un proyecto tiene que generar beneficios, ya sean económicos, sociales, ecológicos o de algún otro tipo o de otra manera se convierte en dinero tirado a la basura. Estas ganancias pueden ser de corto o largo plazo.

Habiendo determinado todo lo anterior, la empresa nombra a un responsable de la administración del proyecto, y además genera en su sistema contable, una identificación específica de todos los recursos aplicados, con objeto de generar todos los reportes que sean requeridos por la administración de la empresa y otros involucrados, para así poder vigilar su aplicación y medir la efectividad de estos con relación a la obtención de resultados por cada etapa.

Para efectos del manejo contable en la organización que está invirtiendo sus recursos en el proyecto, tendrá que definir si estos recursos son un activo o un gasto; es decir, tendrá que definir si dicha inversión aumenta el valor de la empresa o será un desembolso en los resultados del periodo en que se incurra.

Para poder definir esto, es necesario que la administración de la empresa conteste tres preguntas elementales.

La primera es ¿el proyecto generará beneficios económicos futuros? En etapas tempranas es difícil dar una respuesta, ya que tampoco se sabe si el proyecto va a lograr los resultados deseados.

La segunda es ¿la empresa u organización tiene control sobre el proyecto y sus posibles beneficios? Es necesario que la empresa tenga la certeza de que la propiedad del conocimiento y la tecnología generados, así como los beneficios futuros le pertenecerán.

Por último, hay que saber si ¿el proyecto es totalmente identificable? si todos los aspectos del proyecto generan un conocimiento, tecnología o derechos que no podrán ser divididos.

Si la respuesta a las tres preguntas es afirmativa, entonces el proyecto puede ser registrado como un activo, de lo contrario tendrá que ser considerado como gasto.