Clúster: modelo de negocios para pymes y emprendedores

Nadie duda que el tema de la productividad debe ser puesto en el centro de la discusión sobre el desarrollo económico de México. Mientras no avancemos en este indicador difícilmente podemos aspirar a mejores niveles de vida y así resolver los principales problemas del país: desempleo, violencia, educación y corrupción, mismos que se combaten desde sus raíces solo con desarrollo económico y social.

El Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CIDAC) define a la productividad como “hacer más con lo mismo o lo mismo con menos”. Sencillamente ser productivo es hacerlo mejor y México no está haciendo su tarea de manera adecuada. La productividad tiene una lógica económica que es necesario entender y que va más allá de voluntades políticas, acuerdos y decretos:

  • A mayor educación, mayor productividad
  • A mayor productividad, mejores salarios
  • A mayores salarios, mejor nivel de vida de las personas

Y a la inversa. Por tanto, entender la productividad es comprender por qué existen países prósperos vs países pobres.

En México la productividad ha crecido en los últimos 18 años en solo 2.1% de manera acumulada. En Corea ha crecido en 83% en el mismo período. Esta situación debe de considerarse como grave ya que significa que lo que produce un mexicano en los últimos 18 años es prácticamente lo mismo, agrega el CIDAC La productividad en México es baja no solo por el fenómeno de la informalidad, ya de por sí grave (60% de la fuerza laboral), sino también por la conformación de sus empresas.

De acuerdo con Mckinsey Global Institute (MGI) en su estudio “El Cuento de dos Méxicos: Crecimiento y Prosperidad en una Economía a 2 Velocidades”, en las empresas con menos de 10 trabajadores, su productividad es negativa; empresas entre 11 y 500 trabajadores, su productividad es estable y sin crecimiento y empresas con más de 500 trabajadores presentan crecimientos anuales de casi 6%. Si México quiere crecer a tasas cercanas al 6% anual, la productividad deberá aumentar en casi la misma proporción; es decir 3 veces lo que se realizó entre 1990 y 2012, especifica el estudio.

Es un hecho que sólo un pequeño grupo de empresas son las que pueden darse “el lujo” de implementar técnicas para incrementar su productividad conocidas como six sigma, lean manufacturing y otros instrumentos técnicos apoyadas en métodos estadísticos que incluyen la totalidad del proceso de manufactura, diseño, clientes y proveedores hasta alcanzar una mejora continua en sus procesos.

El reto para México está en que si quiere tener altas tasas del PIB en los siguientes años deberá incrementar su productividad incorporando, necesariamente, a las PYMES.

La pregunta es ¿cómo incorporar a estas empresas en un proceso de productividad? Existen experiencias recientes de empresas a nivel nacional e internacional que se han agrupado con éxito bajo el concepto de CLÚSTER. Los clústeres han sido utilizados en los últimos años como un instrumento de política industrial que buscan aprovechar las ventajas competitivas de una determinada región y que han demostrado ser un instrumento eficaz como modelo de negocios.

En la segunda parte de este artículo exploraremos la viabilidad de incrementar la productividad de las pymes a través de clústeres así como la incorporación de emprendedores al sistema. También analizaremos cómo se puede trabajar de manera conjunta entre instituciones gubernamentales y los sectores académicos y productivos para la creación y atracción de negocios bajo criterios de competitividad.

El autor es director sede Cuernavaca de la Universidad Interamericana para el Desarrollo

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