Las Terminales Punto de Venta, crónica de una muerte anunciada

"If you don't cannibalize yourself, someone else will.” Steve Jobs

La primera revolución de Internet trajo la transformación de muchas industrias y en muchos casos, la muerte de grandes empresas. Compañías como Amazon, eBay y Google lograron conectar a millones de personas ofreciendo servicios innovadores y eliminaron la forma de hacer las cosas en la “vieja economía”, en el camino destrozaron a sus competidores y crearon nuevos mercados.

Después de más de 10 años del “dot-com burst” vivimos una segunda revolución que empezó con el desarrollo de Blackberry a principios del 2000 y que fue realmente catalizada, por Steve Jobs y el desarrollo del iPhone y de la iPad siguiendo con Google y su sistema operativo Android. Hoy la revolución móvil toca a prácticamente todo el mundo, dándole el poder del Internet en la palma de la mano a toda aquella persona con un teléfono inteligente.

Un ejemplo de esta nueva revolución la podemos ver en la industria de servicios financieros. El primer boom prácticamente no tocó a los proveedores tradicionales debido a las altas barreras de entrada como los legacy systems de las instituciones financieras, el alto costo de desarrollo y los estándares de seguridad. Era muy difícil para un startup desarrollar productos y alcanzar la escala necesaria para ser rentable.

Hoy la industria de servicios financieros ha cambiado debido a la facilidad de desarrollar software y la infraestructura que dejó el primer boom de Internet, que abarca desde el otorgamiento de créditos hasta los sistemas de pagos. Las nuevas tecnologías incorporan diferentes elementos de procesamientos electrónicos y es el software donde está el valor real.

Un claro ejemplo de esta disrupción son las terminales punto de venta (TPV), que son el equivalente a lo que eran las máquinas de escribir en los años ochenta tanto para los negocios como para las personas. En corto plazo, y en especial en países en desarrollo como México, donde no hay una base instalada considerable, las TPV serán reemplazadas por dispositivos móviles, en forma de teléfonos o tabletas.

Existen tres razones fundamentales para la extinción de las TPV. La primera se refiere a un aspecto de superioridad tecnológica y de procesamiento de datos. La segunda es el cambio tecnológico: el management de las compañías que se encuentran en esta industria. La tercera es el cambio en los hábitos de los usuarios, tanto de quienes pagan, como de los comercios que requieren aceptar medios electrónicos de pago.

Las TPV tradicionales y la aceptación móvil van a convivir durante algún tiempo; sin embargo, en el corto plazo empezaremos a ver la desaparición de las primeras. La razón es muy sencilla: en todas las medidas de desempeño (velocidad, costo, confiabilidad, conveniencia, etc) un smartphone es muy superior a cualquier TPV.

Los comercios están ansiosos de pasar de un centro de costo (la TPV) a un centro de generación de ventas. Las terminales móviles, basadas en smartphones, pueden fungir el papel de catalizadores de ventas a través de programas de lealtad, mercadotecnia y publicidad.

Las TPV serán sustituidas en el corto plazo por las nuevas terminales móviles basadas en smartphones, debido a la facilidad de adopción y al desempeño superior que proveen. Los hábitos de los usuarios son el catalizador más importante de esta revolución que estamos viviendo en los sistemas de pago en México y alrededor del mundo. Esto es el catalizador más grande, más que el cambio tecnológico o el management, el comportamiento de los usuarios es lo que va a determinar la suerte de estas nuevas tecnologías. Cuando el cambio viene de abajo, de la base, es cuando cosas realmente revolucionarias suceden. Y hoy la industria de pagos está viviendo exactamente eso.

Adolfo Babatz es el CEO y fundador de Clip, una empresa de pagos móviles basada en San Francisco y en la Ciudad de México.