Verano fresco en casa, ahorrando energía

Foto EE: Archivo

Al verano lo asociamos con descanso y días calurosos, pero las vacaciones acaban y el calor permanece un tiempo más, lo cual puede ser poco agradable en casa y solemos contrarrestarlo con equipos de ventilación, que representan costos monetarios e incluso ambientales.

Afortunadamente, hay alternativas que refrescan nuestra casa sin sobrecalentar nuestro bolsillo, siendo eficientes energéticamente. La empresa española de certificación energética, Certificante, sugiere algunas desde su blog.

CON UN VENTILADOR BASTA

El movimiento de aire que produce un simple ventilador da una sensación de descenso de temperatura de entre 3 y 5 grados Celsius (° C). A su vez, su consumo de electricidad es hasta 90% menor que el del aire acondicionado.

En números estamos hablando de 1.5 kWh de consumo de un aire acondicionado genérico contra los 0.060 kWh de consumo de un ventilador de techo. Para nuestra billetera —ejemplificando con un consumo intermedio en la tarifa 1 de la CFE— significa de 1,476 pesos por hora con aire acondicionado contra 0.059 pesos por hora de un ventilador.

LA TEMPERATURA ADECUADA

Se aconseja que la temperatura del interior no supere una diferencia de 10 grados con respecto al exterior, pues los grandes saltos térmicos no son saludables. Si le cuesta estar en el rango recomendado, un truco es ir variando la temperatura un grado cada dos días.

SIN EXCESOS

Al encender el aire acondicionado, no ajuste el termostato a una temperatura más baja de lo normal: no enfriará la casa más rápido y hasta podría resultar excesivo, por lo que resultará un gasto innecesario.

LA UBICACIÓN ES LA CLAVE

Tener un ventilador o aire acondicionado en el lugar incorrecto desperdicia su potencial, incluso podría generarle manchas de humedad en muros.

El mejor sitio para colocar un ventilador es justo en el extremo opuesto de una puerta o ventana. Esto creará el flujo de aire más eficiente de un lado de la habitación al otro.

Para el aire acondicionado, no conviene colocarlo sobre la cama, para impedir que le dé directamente. En habitaciones muy grandes conviene colocarlo en la mitad de la pared más larga para que la refrigeración sea uniforme. Al encender el aire acondicionado, procure cerrar sus ventanas.

CUBRA SUS VENTANAS

Instale toldos en las ventanas donde más tiempo dé el sol, cierre las persianas cuando el sol incida directamente o corra las cortinas. De este modo, disminuirá hasta 80% la radiación de energía solar térmica dentro de su vivienda. Así, el calor disminuye sin gastar en ventilación.

Además, cubrir las ventanas protege contra la radiación de rayos UV, infrarrojos y luz visible, los cuales aceleran el envejecimiento natural de los objetos, como muebles o pinturas, alterando sus superficies y colores.

Un toldo de buena calidad bloquea entre 90 y 99% de los rayos UV, impide el paso de los infrarrojos y limita la intensidad de la luz visible.

acv

CRÉDITO: 
Javier Rendón González / El Economista