Ser freelance tiene sus ventajas

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que en el país, a febrero del 2014, poco más de 2 millones 432,291 personas se encuentran sin empleo. Es por ello que ante la falta de oportunidades laborales las personas optan por trabajar de forma independiente para generar recursos económicos.

La última encuesta de Expectativas de Empleo de Manpower, que abarca una muestra de 4,800 empleadores mexicanos, reveló que este año 74% de las empresas del país no espera cambios en sus plantillas laborales.

En tanto, 22% de las organizaciones incrementará sus plazas para el segundo trimestre del 2014 y sólo 4% planea reducirlas.

En este contexto, Margarita Chico Pérez, directora de Comunicación y Relaciones Públicas de Trabajando.com México, explicó que, debido a los cambios fiscales, este año algunas empresas reducirán sus presupuestos y por ende no incrementarán su plantilla de personal.

Bajo este panorama las organizaciones se ven en la necesidad de contratar profesionales especializados para desarrollar proyectos por un tiempo determinado. Así cumplen con los objetivos de la empresa y no demeritan su competitividad empresarial, comentó Chico Pérez.

Sonia Sánchez-Ezcuer, autora del libro Apuntes de una oveja freelancera, acotó que el mundo laboral cada día es más difícil y por ello trabajar de forma independiente marca la pauta para desarrollar proyectos, generar ingresos y administrar tiempos.

“Ser freelance es una manera de erradicar el problema de desempleo. Las personas para complementar sus actividades cotidianas necesitan de otros para resolver problemas del día a día, y siempre habrá alguien que requiera de sus servicios profesionales”, dijo.

Las especialistas coinciden en que algunas ocasiones las personas que trabajan por su cuenta reciben al mes más ingresos que aquellos que se encuentran en un empleo tradicional; aunque también trae consigo desventajas que más delante de enunciarán.

Datos de Frelancer.mx, empresa de freelancing, subcontratación y crowdsourcing más grande del mundo para los pequeños negocios, con más de 10 millones de usuarios, muestran que dependiendo del sector en el que se especialice podrá recibir ingresos por proyecto desde 400 pesos hasta 7,300 pesos. Suena atractivo, ¿no?

Freelancer.com reveló que durante el segundo trimestre del 2013 dentro de los 10 empleos más demandados y mejor pagados se encuentran: creación de presentaciones en Powerpoint, contabilidad, redacción de reportes, ilustración, entre otros.


FORME UNA ESTRATEGIA

Chico Pérez conminó a evaluar qué tan conveniente es esta alternativa para sus intereses personales, pues habrá meses gordos y otros muy apretados en los que no consiga clientes y sus ingresos sean muy reducidos.

Sánchez-Ezcuer precisó que al ser freelance se olvidará de prestaciones, lejos estará de contar con un aguinaldo, bono de año nuevo, vales de despensa o un seguro de gastos médicos.

Sin embargo, esto no quiere decir que no los pueda obtener. En caso de un seguro de gastos médicos, tiene la opción de contratarlo por su cuenta y así proteger su salud, su patrimonio y a sus seres queridos. En este camino, como trabajador independiente no olvide ahorrar para su retiro y así alcanzar una jubilación digna.

“La verdad, financieramente somos más vulnerables debido a los ingresos irregulares, los pagos siempre inoportunos de los clientes y malos hábitos de ahorro”, indicó.

Ahora que sabe que ser freelance trae consigo ventajas y desventajas, comience a blindar sus ingresos. Y aunque son irregulares, forme un fondo de emergencia para los meses flacos.

La estrategia en voz de Sánchez-Ezcuer es atesorar un porcentaje —usted debe ponerlo de acuerdo a sus capacidades— por cada cheque que recibe al mes. Ello le dará rango de movimiento y no se apretará los dedos cuando no consiga algún proyecto.

“Al principio es difícil, pero con el tiempo usted podrá ahorrar una cantidad importante de dinero para su bienestar. El porcentaje lo da cada quien por la situación económica y familiar en la que se encuentre”, reiteró.

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CRÉDITO: 
Paulina Gómez / El Economista