El impacto del ahorro voluntario a su pensión

Foto: Shutterstock

Para que conozca los beneficios y el impacto que tienen las aportaciones voluntarias en su pensión, la administradora de fondos para el retiro (afore) en la que se encuentra le enviará por primera vez un documento junto con su estado de cuenta sobre.

“El documento busca crear entre los ahorradores de las afores mayor conciencia de la importancia y urgencia de realizar ahorro voluntario, dados los bajos niveles de aportación que persisten en el SAR”, expone la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

Si bien las aportaciones voluntarias de los trabajadores crecieron a tasa anual con 42.17%, a 23 millones 231,000 pesos, al cierre de agosto aún representan una mínima parte del total de recursos ahorrados por las 11 afores, con 0.70 por ciento.

Por ello, a través de un cálculo personalizado, los ahorradores del sistema conocerán por primera vez una estimación de cómo ese ahorro adicional incrementaría el monto de su pensión.

El documento informa a los ahorradores de la variedad de factores que inciden en la pensión de los trabajadores, destacando los más relevantes rendimientos, comisiones, la edad de retiro y la densidad de cotización del trabajador”, destaca la Consar.

Los principales objetivos de promover esta información a los trabajadores es: crear una mayor cultura financiera, estimular el ahorro voluntario y generar una mayor conciencia sobre los bajos niveles de aportación que persisten en el sistema.

Actualmente, los trabajadores por ley aportan sólo 6.5% de su sueldo para el ahorro del retiro; mientras que el promedio de los países que integran la Organización para la Cooperación de Desarrollo Económico (OCDE) es de 13 por ciento.

En caso de que no le llegue este documento en su próximo estado de cuenta, comuníquese lo antes posible con su afore. La Consar, en su página de Internet, adjuntó los números de cada una de las afores para que se pueda asesorar en caso de ser necesario.

[email protected]

acv

CRÉDITO: 
Elizabeth Albarrán / El Economista