Evita sufrir con los despachos de cobranza

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Son las 10 de la noche, el teléfono de Francisco Tenorio Contreras no deja de timbrar y a esta llamada se le suman 25 intentos más de comunicación; todo indica que es una emergencia familiar o laboral, pero no es así.

Todo empezó hace seis meses, cuando por un recorte de personal Tenorio Contreras fue despedido de la empresa donde laboraba.

Dentro de sus pagos fijos se encontraban la renta, la colegiatura de sus dos hijos, liquidar servicio, alimentos y una deuda de 50,000 pesos (de dos tarjetas de crédito), entre otros.

Transcurrieron dos meses, los cuales libró con su finiquito, pero al llegar el tercer mes, todo cambió; su familia tuvo que modificar sus patrones de consumo con la finalidad de librar los pagos mensuales sin endeudarse, mientras se estabilizaban económicamente.

Sin embargo, el problema surgió cuando dejó de pagar las mensualidades de sus plásticos. Primero uno (la deuda más grande) y con la soga al cuello. Después llegó el momento en que no pudo liquidar ninguno de sus dos pasivos. Hoy debe más de 100,000 pesos.

Sus cuentas se encuentran en mora y fueron canalizadas a un despacho de cobranza; además de ocasionarle una presión familiar y personal, no sabe cómo gestionar una solución para librar las molestas llamadas y mensajes amenazantes de todos los días.

Antes de definir qué es un despacho de cobranza y aconsejarle cómo actuar frente a malos tratos, Abraham Vergara Contreras, catedrático en la Universidad Iberoamericana, precisó: “Como principio debe recordar que una deuda es un pasivo que tiene que liquidar, el crédito no es una extensión de su salario; si no pone en orden sus cuentas puede generarle fuertes dolores de cabeza”, abundó.

Mario Di Costanzo Armenta, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), explicó que un despacho de cobranza no es una entidad financiera, sino sólo es un intermediario entre el acreedor y el deudor; la finalidad es recuperar la cartera vencida de los clientes.

Durante el 2013 se recibieron en el país 24,013 asuntos relacionados con malas prácticas por parte de los despachos de cobranza, “tendencia que va en aumento”, alertó.

En enero del 2014 se recibieron 1,779 asuntos, dentro de los que se incluyen asesorías, controversias y otros procesos de todos los sectores financieros.

En tanto, con la entrada en vigor de la reforma financiera, la Condusef pondrá en orden la gestión de cobranza directa o a través de los despachos especializados.

El fin, precisó es eliminar algunos de los problemas a los que se enfrentan los deudores de las instituciones financieras como son los abusos y malos tratos.

NO SE DEJE INTIMIDAR

¿Usted tiene deudas? ¿Sufre de las llamadas de los despachos de cobranza? ¿Quiere encontrar una solución y saldar sus cuentas?

Si contestó por lo menos con un sí, recuerde que por más estresante y desesperante que sea la situación tendrá que mantener la calma e identificar de dónde provienen las llamadas; no se deje intimidar por la voz amenazante detrás de un teléfono.

Recuerde que cuando usted incurre en un adeudo ,durante los primeros tres meses su cuenta estará en cobranza directa con la institución financiera. Tiempo después pasará a manos de los despachos de cobranza.

Ángel González Badillo, director general de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor, aclaró que los deudores no son malos ni se les debe satanizar.

Antes que nada usted debe entender que aunque tenga cuentas pendientes también tiene derechos; los despachos de cobranza no pueden ir más allá. Los bancos tienen derecho a recuperar su capital, el problema se genera cuando los cobradores con tal de recuperar el dinero del acreedor “intimidan y amenazan a los deudores con políticas agresivas”, precisó.

Por ley, los despachos de cobranza no podrán hacer uso de la violencia física, psicológica y moral para recuperar una deuda.

González Badillo consideró que cuando un despacho de cobranza viola las políticas de respeto y amabilidad se genera un círculo vicioso: los deudores se asustan y terminan por cambiarse de domicilio, pierden su trabajo y evaden su realidad con tal de no hacerle frente a su problema.

LO QUE SÍ Y NO PUEDEN HACER

Los cobradores bajo ninguna circunstancia tienen el derecho legal de embargar sus bienes; no son una autoridad, un embargo sólo le corresponde a un juez.

Que no lo intimiden con amenazas de cárcel; deber dinero no es un delito, y en México no se castiga con años en prisión.

Los bancos sí pueden demandar a las personas por deudas en tarjetas de crédito y préstamos personales; esto no es muy común, pues es un proceso costoso.

Algunos bancos pueden mandarle publicidad, comunicados y estados de cuenta falsos con el fin de engañarlo y ejercer presión para que pague su adeudo.

En tanto, los despachos de cobranza deben ayudarlo a buscar una solución a su problema, para que pague lo que debe de acuerdo con sus posibilidades económicas y salga de deudas.

No obstante, deberán respetar los acuerdos, entregarle por escrito el convenio, en el que especifiquen la totalidad de su adeudo, número de tarjeta, plazo de vencimiento y descuentos.

Una vez realizado el pago, exija al despacho el comprobante o carta finiquito; así estará protegido para cualquier aclaración.

Los despachos no pueden cobrarle o comunicarse con niños ni personas de la tercera edad, tampoco podrán exigirle el pago o amenazar a su aval o referencia.

Tienen la responsabilidad de identificarse plenamente y comprobar la relación con la institución financiera a la que representan. No están autorizados para que rompan la privacidad de las personas, es decir, no pueden meterse a su domicilio.

En cuanto a las llamadas, estas deben realizarse en un horario hábil. Se consideran adecuadas las comunicaciones que ocurran a partir de las 6de la mañana hasta las 11.de la noche.

En el ejercicio del derecho al cobro, se evitará hacer uso de lenguaje obsceno o de palabras altisonantes al establecer comunicación con el deudor.

En el país, no se podrán hacer publicaciones tales como lista negra de deudores.

Las empresas de cobranza o sus colaboradores, no deberán ostentarse como representantes de órgano jurisdiccional u otra autoridad, o como parte de un consorcio legal.

Para aclarar cualquier duda acuda a la Condusef.

QUÉ HACER

En caso de tener una deuda, Di Costanzo Armenta aconsejó acudir directamente a la institución financiera que le proporcionó el crédito; deberá hablar con la verdad, plantear su situación económica y así buscar un plan de pagos, reestructura o quita.

Ahora bien, si no puede liquidar en una sola exhibición su pasivo, tendrá que comenzar con un plan de austeridad que le permita ahorrar para que, poco a poco, termine con dicho problema financiero.

Cuando le ofrezcan un plan de pagos y lo liquide debe exigir un comprobante o una carta convenio para poder hacer efectivo el pago.

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CRÉDITO: 
Paulina Gómez / El Economista