Convierte a tu hijo en aliado contra el gasto escolar

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¿Se ha preguntado cómo es que desaparece su dinero al final del mes? ¿Por qué se vacía su cartera y no le salen las cuentas? En realidad nada desaparece mágicamente, sólo no notamos que pequeñas compras que hacemos, casi habituales, son gastos que van minando nuestros bolsillos sin ser necesarios. A esto le llamamos coloquialmente gasto hormiga.

Esta desaparición mágica de su dinero se puede tornar mayor cuando recibimos otro pequeño apoyo, que puede resultar voraz a la hora de gastar: sus hijos, sobre todo en esta época de regreso a clases.

Para librarse de este tipo de gastos y lograr que sus hijos sean un aliado y no una dificultad extra, se deben tomar varias medidas como conocimiento, planeación, educación y comunicación.

José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, define el gasto hormiga como los pequeños gastos que se hacen de manera recurrente pero no planificada, que en muchas ocasiones son una costumbre, pero no forman parte de los gastos necesarios.

Resulta perjudicial para el consumidor porque “propiamente no le genera un beneficio, no representa la adquisición de un bien que sea fundamental para su vida diaria”, afirma.

LA INFLUENCIA DE LOS NIÑOS

Para los gastos espontáneos no hay distinción de edades, pues incluso los niños pueden ser una gran influencia para sus padres en artículos como juguetes, golosinas o, en estas fechas, útiles escolares.

“Me parece que los niños son una parte sustancial, ya que son los más propensos a pedir que se compre un útil que se perdió o que se rompió. Esto entra en el gasto familiar y llega a representar más de la mitad de este gasto hormiga, sobre todo en épocas de inicio escolar”, explica.

El impacto del consumo infantil es grande. Por ejemplo, la Condusef publicó que, en promedio, los niños gastan 20,000 millones de pesos anuales en comida chatarra como dulces o refrescos. La gran mayoría seguramente fue un gasto espontáneo, no contemplado por sus padres.

El inicio de un nuevo ciclo escolar es un desembolso importante para los padres de familia, refiere la Profeco, pues implica comprar útiles escolares, entre otras cosas.

La Profeco elaboró la canasta básica escolar, con 14 artículos, cuyo costo ascendía a 249.69 pesos por alumno, en el caso de elegir los productos de menor precio. En cambio, si se adquirían artículos más caros, en los que pudo intervenir un deseo del niño, el precio se elevaba hasta 622.45 pesos, lo que implica un pago extra de 149 por ciento.

¿QUÉ HACER?

Disminuir el gasto hormiga no es fácil. “Fundamentalmente se debe planificar el gasto, controlar sus gastos y tener claro cuál es el nivel de ingresos que se tiene y cuáles son las prioridades”, sugiere De la Cruz.

Con los niños la cosa puede complicarse, pues suelen ser menos críticos ante la publicidad y los personajes de moda en la televisión o el cine. En este caso, “es fundamental que haya comunicación en la familia y una buena educación. Antes de comprar la lista de útiles planee qué se puede y qué no se puede, qué se debe comprar; esto es esencial para evitar gastos innecesarios”, opina.

Darles a sus hijos una pequeña responsabilidad sobre sus ahorros y gastos “sería parte de una educación financiera, de administración personal que puede ser bastante pertinente” contra el gasto hormiga, concluye José Luis de la Cruz.

PARA SUTIR LA LISTA DE ÚTILES, PROFECO RECOMIENDA:

  • Enseñar a sus hijos a ahorrar. Infórmeles la cantidad de la que dispone.
  • Motívelos a comparar precios y enséñeles los beneficios de aprovechar los descuentos.
  • Enséñeles a cuidar sus útiles escolares, pues su reposición le generará un gasto extra.

acv

CRÉDITO: 
Javier Rendón González / El Economista