El motor económico de México, sin mejora sustancial

En México, al igual que en muchos otros países del mundo, el principal motor de su economía reside en la capacidad de crecimiento y sustentabilidad de sus Micro y pequeñas empresas, las cuales constituyen el 99.8% del número de negocios en México, generando el 78.5% de empleos y el 52% del PIB.

Por desgracia, la mayoría de las mismas presentan grandes deficiencias y atrasos, tanto administrativos como tecnológicos, no logrando contar con una estructura que les permita ser competitivas para permanecer en el mercado, su tasa de mortalidad es muy elevada, ya que menos del 50% sobrevive más de dos años, lo cual es contrastante con otros países como Estados Unidos en donde esta tasa, al segundo año, es de tan sólo del 19%.

¿En dónde reside la problemática principal? Existen innumerables estudios que ya han llegado a conclusiones al respecto, los factores de éxito o fracaso difieren en las etapas de arranque y consolidación.

En la etapa de gestación y desarrollo los principales obstáculos identificados son factores externos, tales como la situación económica del país, la seguridad pública, los requisitos legales y fiscales, la capacitación y necesidad de personal especializado y requerimientos de capital inicial. No así en la etapa de crecimiento en la cual los problemas son principalmente internos, dado que se asume la maduración de las empresas en su entorno y mercado objetivo pero se continúa con un problema no resuelto en el campo administrativo contable, no existiendo la actualización continua que permitan innovar, tanto en el producto, como en técnicas modernas de comercialización.

El gobierno ha puesto en marcha diversos programas para fortalecer a las mipymes, dándoles financiamiento y asesoría en sus etapas iniciales sin una disminución importante de su tasa de mortalidad. Quizá esto se deba a que aunado a los factores internos y externos mencionados, la composición familiar que las caracteriza dificulta la separación entre la propiedad de la empresa y el patrimonio de la familia surgiendo conflictos por una estructura organizacional inadecuada, un número excesivo de miembros de la familia en la organización, pago inadecuado o inequitativo entre los mismos, un clima organizacional poco propicio para su desarrollo, mala comunicación y luchas de poder por el control de la empresa.

De la situación mencionada con anterioridad deriva la importancia de que las mipymes a medida que van creciendo alcancen un nivel mayor de profesionalización en todos sus procesos y prácticas corporativas, teniendo especial cuidado en la sucesión y manejo de la familia en la empresa.

Sin embargo no habrá planes de gobierno ni de profesionalización que funcionen sino generamos una conciencia colectiva (gobierno-empresa) para trabajar en un ecosistema de apoyo a las mipymes en beneficio de toda la sociedad.

La autora es Sylvia Meljem Enríquez de Rivera, presidenta del Consejo Editorial de la Revista Veritas e integrante de la Comisión de Desarrollo Sector Empresa con Propósitos no Lucrativos del Colegio de Contadores Públicos de México