De sentenciado a pena de muerte a defensor de migrantes

Foto: Especial

Era una tarde del mes de julio de 1984 cuando Mario Flores, un joven mexicano de tan sólo 18 años de edad y quien mostraba potencial para representar a México en los juegos olímpicos en la división de clavados, fue detenido en Chicago por un delito que no cometió y por el cual le decretaron pena de muerte. A 33 años, cuenta cómo a pesar de las complicaciones, desarrolló su talento en la pintura y abogacía, además que ayudó a otros en sus mismas circunstancias.

Mario tenía siete años cuando llegó a vivir a Chicago, donde al poco tiempo se hizo amigo de jóvenes que conformaban una pandilla. Con ellos, tuvo diversos problemas de comportamiento e incluso participó en el robo de un vehículo.

“Mi padre no quería que tuviera esta vida así que me metió a una escuela de paga donde cambie mucho y descubrí que tenía talento para los clavados, por lo que incluso iba a representar a mi país en los juegos olímpicos que se celebrarían ese año en Los Ángeles, California”, narró durante su participación en el Congreso Internacional de Recursos Humas, organizado por la Asociación Mexicana de Recursos Humanos (Amedirh).

Sin embargo, el éxito y crecimiento que había tenido, no fue bien visto por los “amigos” de su infancia, así que lo inculparon de asesinar a un joven de otra pandilla, por lo que fue arrestado y sentenciado a pena de muerte.

El juicio de Mario fue rápido y la única prueba con la que se contaba era la declaración de los dos conocidos que lo inculparon y de un policía que anteriormente lo había detenido por robo de auto.

La cárcel no lo detuvo

Una vez en prisión, se enfrentó a otro problema: la muerte de su abogado dos semanas antes del juicio y la representación de un asistente que nunca había litigado en un caso de homicidio y mucho menos en sentencia de pena de muerte. Esto lo condujo a estudiar derecho.

“Cuando llego a la prisión, uno de los presos me recomienda estudiar derecho y así lo hice porque realmente nunca tuve un abogado para evadir la sentencia”, dijo.

Con el apoyo de sus padres, comenzó el curso en leyes y posteriormente aplicó sus conocimientos en su proceso penal y para ayudar a otros compañeros condenados a muerte. En total salvó a 14 incluyéndose él mismo.

Pese al éxito que tenía como defensor de los otros reos, las autoridades le prohibieron seguir con las asesorías, lo que le llevó a descubrir otro de sus talentos: la pintura.

“Al lado de mi había otro reo mexicano que pintaba. Él me dio lienzos, pinceles y pinturas y así fue cómo comencé a agarrar el estilo y técnica de la pintura que incluso fue valorado en otros países”.

Detalla que su caso llego a oídos de Francisco de Paula, quien conmovido por su caso, entabló conversación con él y decidió exponer los 46 cuadros bajo el título “desde el corredor de la muerte. El impacto mediático que provocó la exposición, ayudó a crear una campaña en favor de Mario.

Mario confiesa que todo lo que ahí realizó fue parte de que en el fondo, estaba convencido de que moriría. “Eso era el resultado de un moribundo que antes de morir trató de hacer todo lo que pudo, cosas buenas que hablaran bien de uno, que fue lo que ultimadamente conmovió al gobernador y gobierno”.

Así, en 2005, Mario fue liberado tras recudir su condena a 40 años, de la cual sólo estuvo 20 por su buen comportamiento e impacto de su caso. Al ser repatriado a México, comenzó a trabajar en el gobierno para ayudar a migrantes, especialmente a los niños que eran separados de sus padres o tenían doble nacionalidad.

Actualmente continúa dando asesorías legales y ofrece conferencias narrando su caso y cómo a pesar de los obstáculos que pone la vida, siempre se pueden lograr importantes cosas

Si bien la experiencia no es algo que le guste recordar, al final le ha traído buenos resultados, ya que de otra forma no hubiera podido descubrir sus dos habilidades ni hubiera ayudado a otros.

“Lo importante es vivir el presente, cosechar lo que se ha logrado, ser realista con tus metas, recordar que no estás solo, ser el mejor en lo que haces, no seguir modelos y siempre ser una persona justa. Así lograrás todo lo que te propongas”, concluyó.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario

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