Sala Uno, la visión de hacer un buen negocio

Foto EE: Araceli López

Javier y Carlos combinaron en 2010 la administración con la ingeniería, el resultado fue Sala Uno, una empresa con vocación social, que atiende a pacientes con problemas oculares de escasos recursos.

Alfredo hace una pausa en la lectura del periódico para masajear sus ojos cansados. Pasa con cierta presión los dedos sobre sus párpados. Se siente frustrado, hace días perdió sus lentes y ahora, tomar el microbús o leer los nombres de las estaciones del Metro, es todo un problema.

A un lado de su taza su café descansa un tríptico. , en él ve con dificultad una mujer de apariencia joven y rostro agradable. Cree que se ve feliz. En este momento, él quiera algo de esa envidiable felicidad. En su mente se ha grabado las frases en letras grandes del folleto: ¡Libérate de los lentes! y Sala Uno. Lo que no alcanza a leer es la frase con letras más pequeñas: calidad en salud a tu alcance.

De acuerdo con Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay 285 personas con problemas oculares y, de éstos, 70% carece de recursos para atenderse. En México, la Secretaría de Salud estima que 30% de la población padece enfermedades relacionadas con la visión, además que 50% de adultos mayores sufre de cataratas en diversos grados.

Este problema da sentido a la existencia de Sala Uno, una empresa con vocación social cuyo objetivo es atender a la población de escasos recursos que sufre alguna dificultad visual. Ubicada en el corazón de la Colonia Roma, en la ciudad de México, la compañía fundada en 2010 por Javier Okhuysen y Carlos Orellana fue merecedora este año del Premio Nacional del Emprendedor.

QUE NOS FUERA BIEN HACIENDO EL BIEN

“Nosotros quisimos trabajar en un proyecto donde nos fuera bien y donde al mismo tiempo hiciéramos el bien”, relata Javier Okhuysen, quien hace un recuento de la problemática en el sector salud relacionada a la falta de atención a cataratas, ceguera y otras afectaciones.

“En el sector salud hay mucho campo de mejora, existen desde hace mucho tiempo fundaciones y organizaciones que están haciendo las cosas bien, pero hace falta más ayuda”, enfatiza.

Sala Uno da empleo a poco más de 100 personas. Sus servicios, en especial el de operaciones de cataratas, van dirigidos al público en general, gobiernos y empresas privadas en el Valle de México. Uno de sus centros, el ubicado en el número 204 de la calle de Mérida, puede atender a 200 personas al día y realizar hasta 30 cirugías en ese mismo lapso, todo debido a procesos de ingeniería.

“Estamos operando más pacientes que aquellos hospitales que tienen cuatro veces nuestro tamaño, y todo debido a procesos de ingeniería. Nuestra gran ventaja es contar con un equipo interdisciplinario en el que se combina el talento de los médicos, la destreza de los ingenieros y equipo de mercadotecnia para atraer a más pacientes. Es esa fuerza interdisciplinaria es lo que hace que haya un valor de innovación”, expone.

La empresa cuenta entre sus socios al Banco Mundial y al fondo de inversión Adobe Capital. Entre 15 y 20% de sus ingresos provienen de alianzas con fundaciones, el pago de entre 150 y 300 pesos por consulta y las cirugías que se realizan los pacientes son su principal fuente de ingresos.

“Es muy importante tener impacto social, pero si el proyecto no se para en cuatro patas por sí sólo es muy complicado que sobreviva. La viabilidad financiera es fundamental para crecer… entre más personas atiendes, más recursos para atender tienes”, comenta Okhuysen.

Infografia

PROVEEDORES DEL GOBIERNO

El pasado 26 de abril, Javier Okhuysen recibió de manos del presidente Enrique Peña Nieto el Premio Nacional de Emprendedor en la categoría de Emprendedor social. Para el galardonado, quien dejó su empleo en el sector bancario, este reconocimiento da credibilidad en su tarea y con ello demuestran que “se puede hacer salud a bajo costo y con calidad”.

“Lo del premio fue increíble y el espaldarazo es bastante importante para nosotros”, pero “el mayor apoyo que podamos tener es que el Gobierno nos de contratos para que nuestra empresa crezca”. Y es que, afirma, 50% del gasto en salud lo realiza el sector público.

Considera que la reforma al sector salud, ayudaría. Al proponerse la portabilidad de servicios entre las diferentes instituciones “tendríamos capacidad para atender en un mismo techo a los pacientes del sector gobierno. Eso da al gobierno la ventaja de hacer más con menos recursos”.

Entre las instituciones a las que podría proveer servicios se encuentran las secretarías de Salud federal y estatales, ISSSTE, IMSS y los hospitales de Pemex y Sedena, así como apoyar en el Seguro Popular.

El apoyo, considera, también podría venir del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), para temas de innovación.

Y es esa innovación la que podría ayudar a Alfredo con sus ojos cansados, tal vez con cataratas sin que él lo sepa. Si logra ver las letras pequeñas del folleto, las que dicen “calidad a tu alcance” podría comprender que hay alternativas viables para mejorar su calidad de vida.

[email protected]

apr

CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario