Galardonan el sentido social de Enova

Foto: Especial

Fue el único proyecto reconocido por la Schwab Foundation

Resulta innegable decir que la educación constituye uno de los puntales más relevantes en el crecimiento de México. Se trata de una cuestión de lógica básica: si hay un mayor número de personas preparadas que explotan al máximo su talento, es mucho más probable que el país evolucione de forma sustancial.

Esta condición adquiere mayor relevancia si se considera el entorno global, atravesado por la tecnología y caracterizado por una competencia brutal, en la cual sólo se puede participar si se poseen las habilidades y conocimientos suficientes. De ahí la valía de proyectos como Enova, una empresa dedicada a menguar la brecha digital existente en la república, a través de la promoción educativa online en comunidades marginales.

Y ese sentido de contribución social le valió cumplir el sueño de muchas compañías: lograr el reconocimiento global de sus esfuerzos. Y es que gracias a la visión de Moís Cherem Arana, Jorge Camil y Raúl Maldonado (sus fundadores), Enova se ha hecho de un lugar en el plano internacional.

Así lo confirman la Schwab Foundation y el World Economic Forum (WEF), que galardonaron a Moís Cherem —director general de Enova— como uno de los social entrepreneurs of the year 2013 . "El proceso de evaluación de Schwab Foundation es uno de los más duros que hemos vivido. Ya habíamos experimentado los procesos de Endeavor y Ashoka, pero a diferencia de ellos la Schwab Foundation se fija en el impacto. De hecho, ya habíamos aplicado una vez y nos dijeron que aún no estábamos listos", mencionó el también abogado.

"La fundación pide básicamente que el número de personas beneficiadas por tu empresa sea el correcto y que ésta tenga incidencia positiva en ellas. A nosotros nos ayudó una evaluación experimental que realizamos con un think tank mexicano (Fundación Idea), el cual encontró que los niños de RIA tuvieron un incremento significativo en la prueba Enlace: en matemáticas (9%) y en español (8%) tras 60 horas de clase", agregó.

Ése fue un factor determinante en la inclusión de Enova en la lista de empresas sociales del mundo con el rigor y funcionamiento requeridos. "El reconocimiento es muestra de que estamos haciendo las cosas bien; además es muy grato ser el único proyecto mexicano laureado por la Schwab Foundation", celebró Cherem.

Un poco de historia

El nacimiento de Enova se remonta a 2007, cuando jóvenes visionarios creyeron posible diseñar y gestionar experiencias de aprendizaje para las personas, especialmente aquéllas en condiciones de vida marginales, pero que de ningún modo se achican ante el porvenir.

Enova Inició con una idea amplia de crear un impacto social a través de la tecnología; habían varios espacios para hacerlo, el primero que exploramos fue el de transformación de servicios gubernamentales, que implica mejorar la atención al ciudadano a través de servicios óptimos en línea. Gracias a ese proyecto tuvimos la oportunidad de hacer un estudio para entender la brecha digital en México y cómo acercarnos a la gente que no usaba la tecnología”, comentó Moís Cherem Arana, quien junto a Jorge Camil y Raúl Maldonado, fundó esta firma.

De acuerdo a la quinta edición del Estudio de Consumo de Medios entre Internautas Mexicanos, realizada por IAB México y Millward Brown, únicamente 27% de los usuarios nacionales pertenece a niveles socioeconómicos C-, D+, D y E (9% se concentra en los últimos dos segmentos), lo cual evidencia grandes áreas de oportunidad en la difusión de la educación desde una perspectiva tecnológica, situación que le ha permitido a Enova consolidarse como una empresa de gran sentido social.

De esta manera, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt), la iniciativa generó un concepto fundamental, la Red de Innovación y Aprendizaje (RIA), materializado en 70 centros ubicados en el Estado de México, cuyas premisas básicas son: crear espacios de aprendizaje en zonas de bajos ingresos, reconocibles por rasgos como alta calidad, atractivo visual y tecnología eficiente; y más importante, lograr que la tecnología se ajuste a la vida cotidiana de las personas y no al revés.

Hasta ahora, la recepción del proyecto ha sido inmejorable por parte de su público objetivo, lo cual ha roto diversos estigmas. “A veces se asume que cuando la gente de bajos ingresos recibe una propuesta de este tipo, va a querer un producto de menor calidad, y no es así. Esas personas tienen ganas de aprender y nosotros hemos logrado algo muy importante, garantizarles el acceso a mejor tecnología con respecto a escuelas privadas de élite en la ciudad de México”, añadió el director general de la compañía.

Al principio, relató Cherem Arana, Enova se instituyó como una microempresa, que contaba con solamente cuatro personas con sus laptops respectivas, abocadas a la investigación. Hoy, después de casi ocho años, y no sin sacrificios, los artífices de la firma cuentan, en números totales: 95 centros construidos (en los cuales intervino la Fundación Proacceso), 334, 000 usuarios registrados, 100, 000 graduados, 25 bibliotecas por abrir en el Estado de México (en colaboración con el gobierno de la entidad) y perspectivas de expansión nacional en un plazo de tres años.

"Cuando los consejos de ciencia y tecnología nos dijeron que era hora de implementar, buscamos administradores adecuados, gente calificada; tuvimos que hacer sacrificios, incluso tuvimos directores que ganaban más que nosotros", recordó Cherem.

"Luego de varios años, esperamos estar en toda la república, pues creemos que la educación debe llegar a toda la sociedad mexicana; para hacerlo estamos trabajando en nuestros procesos organizacionales, que combinados con la tecnología, nos llevarán a cumplir nuestra meta en tres años", concluyó el maestro en Políticas públicas por la Harvard Kennedy School.

[email protected]

CRÉDITO: 
Didier Cedillo