Defy, el programa para ser emprendedor desde prisión

Foto EE: Hugo Salazar

Catherine Hoke ha ayudado a 2,500 ex reos a comenzar su negocio, reincorporarse a la sociedad y eliminar el estigma de haber sido arrestado.

Cada año, las prisiones alojan a miles de hombres y mujeres que por una u otra razón, han cometido delitos que los etiquetará el resto de sus vidas y por lo que en la mayoría de los casos, no podrán ser aceptados en la sociedad, pese a que estén arrepentidos.

En esto es lo que se enfoca Catherine Hoke, quien fundó Defy Ventures, asociación estadounidense que enseña a mujeres, hombres y jóvenes en prisión a emprender y reincorporarse al mundo cuando terminen su condena.

“Me di cuenta que mucha gente en prisión tiene habilidades en los negocios, administración, manejo de equipos, pero mal enfocados. Así que me pregunté, ¿qué pasaría si enfocaramos esas habilidades en negocios legales?”, dice

Así comenzó la aventura de fundar el programa de emprendedurismo en prisión (PEP) en el estado de Texas, donde tuvo y continua teniendo gran éxito.

El PEP, detalla, brinda a los presos asesorías sobre emprendimiento, busca mejorar la conexión de padres e hijos, y replantear el propósito de vida.

Tan sólo en la prisión de Texas, se han graduado 600 presos de los cuales, sólo 3.2% han tenido incidencia de volver a ser arrestado.

“¿Qué pasaría si sólo se te conociera por lo peor que has hecho?”, cuestiona Hoke, cuyo objetivo es replantear la forma en que se ve a los ex presidiarios, quienes también merecen otra oportunidad.

Segundas oportunidades

El éxito del PEP permitió a Catherine llevarlo a otras prisiones de Estados Unidos; sin embargo, por una mala decisión, tuvo que renunciar a él.

“Después de nueve años me divorcie y tuve un gran desequilibrio. Pude apoyarme en mi comunidad y familia pero en lugar de eso, tomé malas decisiones. Me enfocaba sólo en mi trabajo y estaba tan a gusto con la gente de la prisión que en un momento de debilidad, cruce la línea y tuve una relación sentimental”, dice.

Esto le provocó grandes problemas en el programa y su vida personal, por lo que tuvo que renunciar. También sufrió de la vergüenza en su comunidad y familia.

Tiempo después, amigos la motivaron a perdonarse y a seguir con sus proyectos, pues al dedicarse a predicar segundas oportunidades, ella debía darse una más.

Así fue como inició un nuevo proyecto para los presos, al que llamó DEFY, que ya tiene siete años de vigencia y ha ayudado a miles de ex reos.

DEFY se encarga de enseñar a la gente que deja la prisión a tomar buenas decisiones, a ser emprendedores, dar cursos para criar a los hijos, liberarse de la vergüenza y remordimiento, y cómo reinsertarse en la sociedad. De igual forma se fomenta la integración racial y las cátedras son impartidas por profesores de las universidades de Stanford y Harvard.

Al terminar el entrenamiento, los emprendedores reciben un certificado de administración de empresas, del cual se han beneficiado 2,500 personas en Nueva York, California, New Jersey, Connecticut, Nebraska y Colorado.

Asimismo, cuenta con una incubadora con 166 negocios exitosos con 350 empleados cada uno y la tasa de empleo es de 95% en uno o dos meses después de salir de prisión.

Del narcotráfico al mundo fitness

Un ejemplo de estos emprendedores es Coss Marte, ex reo de 31 años originario de República Dominicana, quien desde los 13 hasta los 27 años, estuvo en prisión 10 veces. La última fue por trabajar con uno de los más grandes narcotraficantes de New York.

“Desde pequeño fui muy pobre por lo que quería ser rico al crecer. Así me fui metiendo en el mundo de las drogas donde distribuía y tenía gente a mi cargo. Al año obtenía cerca de 2 millones de dólares”, narra.

Por esto, pasó seis años arrestado hasta que decidió cambiar por su hijo, quien no podía verlo más allá de un cristal.

En una visita al médico, supo que tenía problemas de colesterol y presión alta, por lo que moriría en cinco años si no hacía ejercicio y se alimentaba sanamente. Aunque la dieta no podía controlarla, comenzó a ejercitarse hasta que bajó 30 kilos en seis meses y su logró fue de inspiración para los demás.

“Los demás comenzaron a acercarse para que los ayudará a entrenar corriendo y haciendo otros ejercicios”.

De esta forma y con el apoyo de DEFY comenzó su empresa ConBody, rutinas de ejercicio vía online a las que se puede acceder con una mensualidad de cinco dólares. Hace cuatro años que está libre y a la fecha, ya cuenta con dos gimnasios en Manhattan, 16 trabajadores (12 ex prisioneros), 16,000 clientes en 22 países y una facturación anual de 5 millones de dólares.

“La mayoría de las personas en prisión son jóvenes, gente regular que solo quiere sobrevivir, trabajar y comer, pero que por un error están encerradas y son etiquetadas por siempre. No es justo juzgar por siempre”, concluye Marte.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario

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